Cuídate

Severa

Qué sentí tras la muerte de mi madre (revisitando el dolor)

Las cinco etapas que acompañan al duelo y una más: el significado

Hace mucho tiempo que escribí este artículo y, desde aquel día, han pasado muchas cosas: grandes y pequeñas.

Hoy releyéndolo, ha vuelto a mí cada escena; han vuelto con la misma viveza que cuando las sufrí por primera vez, pero sin la carga de dolor extrema que sentía en aquellos momentos.

Sin embargo, el sentimiento de ausencia, de que algo irreparable se perdió con la muerte de mi madre permanece intacto. Hay días que apenas lo noto, atareada con esto y aquello. Pero otros, vuelve a mí inmenso, y no hay caricia ni beso ni palabra tierna que lo haga más pequeño. Está ahí, y entonces me siento como una niña pequeña olvidada en la puerta del colegio.

Cuando lo escribí me escondí tras un nombre, Isabel. Ahora vuelvo con la fuerza que me han dado todos vuestros comentarios, en los que me he reconocido, y con los que he llorado. Ahora, no me importa compartir mi verdadero nombre: Marisol. Así me llamaba mi madre, y así la escucho cuando alguien me llama.

David Kessler, uno de los mayores expertos en duelo, asegura que compartir el dolor puede ayudar. “Publicar una foto de tu madre en el aniversario de su muerte puede conectarte con amigos y familiares que también están de duelo. Tenemos la necesidad de que nuestro dolor sea presenciado. Nuestra mente no quiere que seamos una isla de dolor. Nos necesitamos unos a otros, y el dolor es un conector universal”, asegura.

El artículo comenzaba con estas palabras:

Muchas veces, me había imaginado la muerte de mi madre. Ella tenía una demencia en fase severa, y ya me había dado muchos sustos, así que intentaba prepararme para ese momento. Pero cuando llegó el final, supe que nadie puede prepararse por mucho que lo intente. El dolor, cuando amas a una persona, es tan fuerte, que deja en nada cualquier simulación previa.

Me enfrentaba a una de las situaciones más difíciles que me podían ocurrir en la vida, y no sabía cómo hacerlo. La experiencia me llevó a comprobar que es cierto lo que muchos expertos dicen sobre cómo las personas afrontan ese dolor: no existe una fórmula, cada uno lo hace como puede.

Sin embargo, es conveniente conocer lo que dicen los expertos. La psiquiatra suiza Elisabeth Kubler-Ross fue la primera que observó que había un patrón que se repetía en las emociones que sentían los pacientes terminales cuando conocían que iban a morir. Ese modelo fue presentado por primera vez en su libro “On Death and Dying”, publicado en 1969.

Posteriormente, David Kessler, trabajó con ella para adaptar este modelo al duelo. Este trabajo quedó recogido en el libro “On Grief and Grieving”.

Ellos establecieron cinco etapas en este proceso: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Estas etapas son respuestas que muchas personas tienen cuando experimentan una pérdida, pero, como no se cansa de repetir Kessler, no hay una respuesta típica a la pérdida, porque cada dolor es único.

Con este modelo, ellos desarrollaron unas herramientas que pueden ayudar a identificar las emociones que una persona siente cuando se enfrenta a la muerte de un ser querido.

No se trata de introducir las emociones en cajitas y poner un orden. Cada una de estas etapas puede encerrar otros muchos sentimientos. No hay una forma lineal de moverse a través de ellas. Una persona puede llegar a una etapa y luego retroceder y situarse en una anterior. Habrá casos en los que se experimenten esos sentimientos y otros no. En otros, una persona se puede quedar atrapada en una etapa y no ser capaz de avanzar.

Negación.

Esta reacción inicial es la forma que la persona tiene para protegerse. Le acaban de comunicar que la persona que más quiere ha muerto, negando esa realidad está ganando tiempo para adaptarse a un nuevo estado que le resulta profundamente doloroso. Es la forma que tiene nuestro cuerpo de avisarnos de que no pueda con todo, que necesita ir poco a poco.

Negando esa noticia, dejas de sentir, detienes el sufrimiento. En esos momentos, no estás viviendo la realidad actual, estás viviendo en una realidad preferible. La negación, la conmoción y el aturdimiento nos ayudan a sobrellevar la situación.

Cuando me avisaron de que mi madre había fallecido pedí al personal de la funeraria que esperaran a que llegara para llevarse el cuerpo. Necesitaba ver a mi madre muerta. Necesitaba volver a besarla y acariciarla. Cantarla. Cuando la toqué y sentí que estaba fría, me fue más fácil aceptar que se había marchado. Aun así, todo lo que vino después lo recuerdo como algo ajeno, como si lo estuviera organizando para otra persona.

Mi madre, cuando todavía estaba bien, muchas veces me había preguntado: “¿cómo será mi funeral?”. Así que, cuando todo terminó, me imaginé volviendo a casa y contándole todos los detalles.

Según los expertos, ese entumecimiento por el que se atraviesa puede ser de gran ayuda para conseguir pasar por todos los trámites que acompañan la muerte de un ser querido: ponerse en contacto con los familiares, organizar el funeral…

Es muy doloroso ver cómo entierran a la persona que más has querido en tu vida, pero, a veces, es conveniente porque, cuando el tiempo pase, puede producirte un profundo pesar no haber estado presente.

Pero esto, como todo, lo debe decidir cada persona porque no hay una forma correcta de actuar.

Enfado.

La ira. Aunque la muerte no suele ser culpa de nadie, a veces, uno se siente enfadado con los médicos, a los que responsabiliza de no haber hecho lo suficiente, o con los familiares y amigos que no estuvieron cerca. En ocasiones, uno se siente resentido con la persona que se ha ido por haberle dejado solo.

Si se es creyente, es probable que se enfade con Dios, que cuestione su fe. Si Dios me ama por qué no ha protegido a mi ser querido, por qué ha dejado que esto pasara.

La ira es una etapa necesaria en el duelo. La ira te conecta con la realidad. La vida de la persona que ha perdido a su ser querido se ha hecho añicos y no hay nada sólido a lo que pueda aferrarse, la ira se convierte entonces es un puente que le vincula con lo que está ocurriendo. Te sientes solo, pero la ira te conecta nuevamente con las personas. Es un sentimiento al que te puedes agarrar para mantenerte a flote. La ira es solo otro indicio de la intensidad del amor que has sentido.

Los expertos dicen que no es saludable reprimir la ira. Es una respuesta natural y quizás, posiblemente, necesaria. Cuanto más sientes la ira, antes comenzará a disiparse y estarás más cerca de la curación.

Yo no sentí ira. Quizá, aunque no lo quería reconocer, sabía que ese momento estaba cerca.

Quizá sentí envidia de todas las personas que tenían todavía a sus madres. Quizá sentí rencor porque el mundo, al menos el más próximo, no se paró.

Negociación.

Antes de una pérdida, harías cualquier cosa para evitar que eso sucediera. Puede que comiences a rezar aunque nunca antes lo hayas hecho. Diseñas rituales para impedir que lo que más temes suceda. Si rezo tantas oraciones… si se lo pido a Dios con fuerza…

Cuando se produce la pérdida, la negociación puede tomar la forma de una tregua temporal. Qué pasa si cambio de vida, entonces ¿todo volverá a ser como era antes?

La culpa es una sensación común de esta etapa, es una “compañera de la negociación”.

Cuando tu ser querido muere, hay imágenes que acuden a tu cabeza. Y recuerdas todo aquello que te hubiera gustado decir, pero que no dijiste. Las actividades que podrías haber realizado y que no llevaste a cabo. Las veces en que perdiste la paciencia, los besos que no diste. Te puedes llegar a sentir culpable por seguir viviendo ahora que tu ser querido ya se ha ido. Nadie puede tener la muerte bajo control. Es preciso aprender a aceptarla.

Hay personas que se sienten aliviadas cuando su familiar muere porque llevan mucho tiempo cuidándole, luchando contra una enfermedad. Y ese pensamiento, les hace sentirse culpables. Sin embargo, esa sensación es natural.

Depresión.

Después comienza el dolor. Se da paso a una profunda tristeza. En ocasiones, se siente desesperación, anhelo, soledad.

Nos sentimos deprimidos porque nuestra atención se ha trasladado al presente. Se siente como si esta etapa fuera a durar siempre. Nos retiramos de la vida, preguntándonos si tiene sentido seguir solos. Pero no hay nada malo en ello, es la respuesta adecuada a una gran pérdida.

La depresión se suele ver como algo antinatural, un estado que hay que arreglar, del que hay que salir. David Kessler asegura que si el duelo es un proceso hacia la curación, entonces la depresión es uno de los pasos necesarios en el camino.

Comienza la tristeza, el retiro y el silencio. En cualquier momento, surgen manifestaciones de dolor. Situaciones desencadenadas por personas, lugares, objetos que reavivan los recuerdos.

Incapaz de controlar sus sentimientos, muchas personas se sienten tentadas por mantenerse alejadas de su entorno, que no entiende su dolor ni lo comparte. Sin embargo, los expertos recomiendan volver a realizar las actividades normales.

Yo no terminaba de entender que mi madre se había ido para siempre. Esperaba encontrármela otra vez. Me metía en su cama, en busca de su calor, como si las sábanas pudieran abrazarme. Pero solo encontraba vacío, un hueco que no llenaba nadie. Llorar a solas es lo que más me aliviaba. No tenía que justificarme ni explicar nada, solo llorar. Ese llanto me hacía compañía.

No soportaba salir con mis amigos, pero, en seguida, volví al trabajo. Mantener mi cabeza ocupada me ayudaba, era una forma de escapar.

La pérdida de una persona importante en tu vida puede producir una serie de temores. Puede provocar hasta ataques de pánico. Su muerte recuerda tu propia muerte y el miedo a enfrentarte a la vida sin lo que más quieres.

Yo sentí un enorme vacío, un pozo al que me daba miedo asomarme. Estaba perdida, como si me hubieran cortado las raíces. Tenía miedo de no ser lo suficiente fuerte como para afrontar las dificultades. Toda esa fuerza que mi madre me proporcionaba, había desaparecido.

Síntomas físicos. El dolor no solo es un proceso emocional, también conlleva problemas físicos: fatiga, náuseas, el sistema inmunitario se deteriora, aumento o pérdida de peso, dolores, molestias e insomnio.

Tras la muerte de mi madre, era incapaz de comer, perdí mucho peso. Y por la noches me era muy difícil conciliar el sueño. La oscuridad me aterraba.

Aceptación.

Se trata de aceptar la realidad de que nuestro ser querido se ha ido físicamente y que se ha ido para siempre. Esta aceptación no quiere decir que nos parezca bien lo que ha ocurrido, pero lo aceptamos. Aprendemos a vivir sin lo que más queremos, aprendemos a vivir con el dolor.

Se repasan los buenos y malos momentos que se vivieron juntos. A mí me gusta sentarme y recordar los primeros días del otoño, cuando sacaba a pasear a mi madre y todavía hacía calor. Cierro los ojos y ahí está.

Nuestra vida no será igual que antes, nos tenemos que adaptar al gran cambio que se ha producido. A veces, la aceptación puede ser solo que hay más días buenos que malos.

Como explica Kessler, la aceptación no significa que hemos llegado al final del camino. “Estoy encontrando un poco de aceptación. Se acabó el dolor, pero el dolor no ha terminado”.

A medida que pasa el tiempo, se aprende a vivir con él. Es posible pensar en otras cosas e, incluso, mirar hacia el futuro. Sin embargo, esa sensación de haber perdido una parte de uno mismo nunca desaparecerá del todo.

Cuando volvemos a vivir, a menudo sentimos que estamos traicionando a nuestro ser querido. Nunca lo reemplazaremos, pero podemos establecer nuevas relaciones, podemos evolucionar. Pero no podremos dar este paso hasta que hayamos dado tiempo al dolor.

Me gustó descubrir esta etapa del proceso. Si algo me horrorizaba era imaginar que sería capaz de olvidar a mi madre. Olvidarla sería desprenderme de una parte importante de mí misma. Yo no quería olvidar, quería aprender a convivir con la ausencia de mi madre, con su recuerdo. Me gusta tenerla presente cada día.

Una nueva etapa se añade al duelo: el significado.

David Kessler también ha vivido el dolor extremo en primera persona. No solo es un experto, también ha tenido que enfrentarse a él.

Un día, mientras se encontraba dando unas conferencias, su hijo mayor le llamó para decirle que David, el pequeño, había muerto de una sobredosis.

Él vivió todo el sufrimiento, y cuando dejó que todo ese dolor saliera y fue capaz de aceptar la muerte de su hijo se preguntó: ¿qué viene después de esto?

Fue entonces cuando se dio cuenta de que vivir después de una tragedia requiere más que aceptación. Quiso encontrar un sentido, algo que le proporcionara la posibilidad de poder descubrir algo significativo en su dolor.

“No se trata de encontrar un significado en la muerte, porque no hay un significado allí. De lo que se trata es de encontrar un sentido a la vida de la persona que ha fallecido, de cómo conocerla nos influyó. Tal vez la forma en que murió puede ayudarnos a hacer un mundo más seguro para los demás”, explica.

Encontrar un significado trata sobre averiguar qué pueden hacer las personas que sufren la pérdida de un ser querido, sobre cómo pueden permitir que la vida de la persona que se ha ido cambie su propia vida.

“Su muerte”, dice Kessler, “es algo que no podemos cambiar, pero sí podemos cambiar cómo vivimos el ahora sin ellos”.

“El significado no quita el dolor, pero nos permite saber que hay más que solo dolor”, asegura.

“Todos renunciaríamos, en un abrir y cerrar de ojos, al crecimiento que hemos experimentado, si con ello pudiéramos traer a nuestro ser querido de vuelta. Pero es lo único que no podemos hacer. Tenemos que recordar que la persona que se ha ido hubiera querido que encontráramos un sentido a nuestra vida gracias a ella. Mi hijo estaba orgulloso de lo que yo hacía, y también estaría contento de saber que mi trabajo ha encontrado una nueva dimensión gracias a él”, explica.

En mi caso, la muerte de mi madre me enseñó a amar a todas las personas mayores. Me gusta mirarles a los ojos, porque su mirada me recuerda a la de mi madre.

Disfruto escuchándoles porque sé que mi atención es como una caricia en un mundo lleno de prisas y de soledad. La mía también. Cuando estoy con ellos busco volver a sentir ese calor que me daba mi madre cuando paseaba con ella, cuando empujaba su silla de ruedas, cuando le cogía la mano y ella me la apretaba.

Referencias:

What the death of a parent can teach us, if we’re willing to learn

The Five Stages of Grief

https://www.psycom.net/depression.central.grief.html

 

27 octubre de 2021

¿TE AYUDAMOS?

Estamos a tu lado para ayudarte a buscar soluciones que se adapten a ti y a tu familiar.

01

Residencias mayores

Estancias temporales y permanentes con equipo médico propio para que tu familiar esté siempre bien cuidado.

02

Centros de día

Con servicios de estimulación cognitiva y física y un programa amplio de actividades adaptadas a personas mayores.

03

Amplia oferta de servicios de especialistas a domicilio para que tu familiar esté en las mejores manos: cuidadores, fisioterapeutas, enfermería…

164 Comentarios

    • Mi madre partió el 17 febrero 2021. Es raro pensar que no la veremos más. Por culpa de la covid 19, restringieron las visitas. Gracias a que los dos últimos días nos dejaron estar con ella, pudimos cogerle la mano, hablarle, acariciarla, decirle que todo iba a estar bien. Me duele el alma pensando que miles de ancianos hayan muerto solos en residencias, sin que nadie les diera la mano.

      • Querida María: Siento muchísimo que hayas pasado por una situación tan dura. Me alegro, en cambio, que dentro del inmenso dolor que implica perder a una madre pudieras despedirte de ella. Esa sensación, esas imágenes te acompañarán siempre. Así que es muy reconfortante que hayas podido tener esos momentos con ella. En cuanto al comentario que haces sobre las residencias, si, por favor, me permites, a nosotros solo nos gustaría añadir que en las residencias de Sanitas Mayores, que son las nuestras y, obviamente, son las únicas que conocemos bien y de las que podemos hablar, ningún mayor se ha ido solo. Ni antes del Covid, ni durante el Covid ni ahora que están todos los residentes vacunados. A todos los hemos arropado y dado consuelo. Las familias siempre han podido despedirse, pero, si en esos momentos, la familia no estaba presente, nosotros siempre hemos estado con ellos. Recibe todo nuestro cariño y muchas gracias por compartir tus sentimientos con nosotros.

  • Mi mamá falleció el 18 de abril de 2018. No sé cómo haré para superar esto, amaba y amo a mi mamá. Falleció de una infección urinaria mal tratada. Fuimos al hospital, pero me dieron tratamiento para gastritis. Yo sabía que era infección urinaria, debí insistir, me dejé llevar por la cuestión de médico. Al otro día, volvimos con ella, y según los exámenes, tenía un fallo renal aguda, un fallo hepático. Yo me preguntaba, cómo puede pasar que de un momento a otro la gente se enferme, y uno no logra salvarle.

    • Hola Gloria. Estoy pasando por la misma situación, mi mamá falleció el 22 de Marzo y es la hora y se me dificulta creerlo. Aunque soy psicologa en estos momentos me ha sido muy dificil, ya que no falleció cualquier persona, es mi mamá la que ya no está, la que no puedo abrazar, con la que no puedo hablar, ni llamar, ni ver, ni comprarle cosas, ni regañarla o escuchar su «cantaleta» pero aún así con todo, la amo y siempre la amaré… muchos dicen: ten fortaleza! pero que es fortaleza? de donde la saco? estoy aferrada a Dios, luego de haber tenido una fuerte discusión con él, por haberse llevado mi tesoro más preciado aunque muchas veces no tan valorado… ahi voy… poco a poco…

      • Estoy desolada , mi madre murió el 23 de mayo 2018. No puedo vivir sin ella estoy destrozada , no puedo pensar que nunca mas la volveré a ver . La quiero con toda mi alma y ella a mi . Teníamos un lazo muy grande por ser la pequeña . No se como seguir viviendo .la llamaba 4 o 5 veces al día …. esto es horroroso

        • Hola . Mi madre murió el 19 de junio. Y aunque era mayor, no lo superó, no puedo vivir sin ella, estábamos muy unidas, yo era todo para ella y ella era todo para mí. La lleve al hospital por un dolor abdominal, no supieron tratarla, la abandonaron durante horas con dolor . Sentí mucha impotencia ,llamé muchas veces para q viniera alguien. Veces por prudencia nos callamos. Ese momento no logro superarlo. Ya no volvió a casa . Y a mi ya no me importa vivir. No sé cómo hacerlo. La quieres mucho.

        • Mi Madre murio hace un mes y la pena es terrible!!!
          Aunque el estado de shok ya pasó y empiezo a tomar conciencia de que nunca mas la veré , ni hablare con ella, hablaba con ella cada dia. Hay dias q estoy mas o menos bien y otros fatal, es como una montaña rusa
          La echo tanto de menos!!!
          Se fue su cuerpo pero du Alma siempre estara conmigo❤️❤️

      • Mi mamá falleció el 13 de agosto, y estoy igual que todos ustedes, incluso me siento muy identificado con Isabel, me ocurre lo mismo, y siento culpa, porque mi mamá tendría que estar viva, si no fuera por mi lentitud de actuar, si la hubiera llevado más seguido al médico, si la hacía tratar antes, ella con toda seguridad estaría viva, eso me carcome, no puedo estar así, es muy parecido a lo que le paso a Gloria. Por favor, necesito ayuda, y no existen los grupos para hijos que han perdido padres, tal vez porque es parte de la vida que los hijos entierren a sus padres, pero yo no lo acepto, quiero a mi mamá y ahora estoy desolado. Ayuda por favor.

        • Hola no se si leeras mi comentario , se como te sientes es muy dificil mi madre murio el 5 de febrero, no pude ir a verla en 20 años, ppr que trabajo en estados unidos, y he estado esperando por mis papeles, crei que mi madre eta eterna, y que me iba a durar muchos años, a ella siempre la llevabamos al Doctor cuando se sentia mal, pero nunca le detectaron un problema que tenia cronico en los pulmones, que ironia tanto que se le llevaba al medico, por cualquier pequeño dolor o malestar que tubiera y termino muriendo y no pudimos imperdirlo…fueron 20 largos años en los que espere verla y no pude, ahora no se si algun dia la volvere aver o cuando sera..

        • Mi MADRE ADORADA MURIO EL 31 DE AGOSTO 2019.ESTOY MUERTA EN VIDA. SIN MI MADRE VIVO A MEDIAS,BAJE CINCO KILOS NO DUERMO CASI. LA NECESITO.,TENGO NECESIDAD DE CHIQUIARLA COMO MI BB,DE DORMIR CON ELLA,BAILABAMOS,SALIAMOS A JARDIN ABRAZADAS,SIEMPRE JUNTAS. TENIA 97 AÑOS Y ESTABA BIEN TODO EMPEZO EL 13 DE MAYO Q SE LE BAJO LA GLUCOSA.ALLI EMPEZO MI DESGRACIA. NO SERE JAMAS FELIZ,MI FELICIDAD ERAMI BB HERMOSA,TIERNA,DULCE,AMOROSA,TIERNA. NECESITO ESTAR CON ELLA Y ELLA CONMIGO FÍSICAMENTE,PORQUE MENTALMENTE SIEMPRE ESTA. SIENTO PROFUNDA SOLEDAD. NECEDITO TENERLA CONMIGO.,ALGO TENDRÉ QUE HACER.

      • Mamá tenía 80 años al fallecer, si bien vivió mucho, yo tengo 43, me dejó muy temprano, no lo puedo creer, siempre creí que tendría a mi mamá hasta mis 60 años, entonces estaría más preparado para que ella partiera, porque habría tenido una larga vida, pero 80 años no es una larga vida, es el promedio de vida, yo quería tener a mi mamá muchos años más. ¿Qué hago ahora?, me dejó solo. Si bien tengo todo materialmente, no tengo su apoyo, y siento que todo lo que tengo está en el aire, siento que no tengo nada, es horrible, no puedo ni explicarlo. Necesito a mi mamá, yo hacía todo gracias a su amor y apoyo incondicional. Nadie me ha amado ni me amará como mi mamá, la quiero de vuelta, la necesito. A veces pienso en el egoísmo de Dios y en sus celos, porque yo amaba más a mi mamá que a Él y que a todos, me la llevó por celos, eso no se hace por tener poder, no es justo, es perverso.

        • Hola a mi me pasa lo mismo que a ti. Mi madre falleció el 2 de abril de 2017 y me quedé completamente solo. Vivía con ella, mi padre murió en 2008 y estuve 9 años cuidandola hasta que falleció de un fallo renal. Si quieres podemos comunicarnos. Tengo 52 años. Un saludo

        • Hola

          Mi mamá es paciente de cáncer y está en una etapa terminal. Durante toda su vida nos enseño a ser independientes y autónomos. Pero, ¿Qué hago ahora? es como si le perdiera el sentido a todo. La muerte es inminente y por más tiempo que paso con ella, al estar a solas el dolor es más profundo y más intenso. Es un sentimiento que no le deseo a nadie por nada del mundo. Medito y reflexiono a diario ante mi situación. Los entiendo y los apoyo.

        • Mi madre murio el 19 de julio de 2019 a las cuatro y media de la tarde, despues de cuidarla tantos años, ahora siento un vacio y un dolor terrible, te quiero mama, te hecho tanto de menos que no se de donde voy a sacar fuerzas para vivir sin ti. Deseo que exista el cielo para que estes con todos los tuyos y que el dia que me corresponda pueda reunirme contigo. Quiero abrazarte Marieja. Te quiero y perdoname si no lo he hecho mejor.

      • Que tan identificada me siento con sus comentarios, me siento igual. Mi mamá falleció hace dos meses, y aún no lo creo. Estoy viviendo un horror día a día, me duele el alma, la extraño tanto tanto puedo dormir, quiero morir no sé qué hacer

        • Te entiendo y yo tengo el mismo problema..solo te puedo decir que llores y sigas sufriendo, ojalá algún día lo superes, esto es de horror, de miedo y de tristeza eterna creo..yo tenía una relación muy bella con mi madrecita y era mi mundo, ya no tengo consuelo con nada..un abrazo

      • Hola Helen, yo estoy pasando por la misma situación. perdí a mi madre el 27/02/2016. Ella falleció de un paro cardíaco durmiendo, Yo estaba trabajando cuando me avisaron vine lo mas rápido posible, cuando llego a mi casa estaban trabajando los médicos haciéndole R.C.P, no entendía nada cuando los médicos se sacaron los guantes y nos dijeron lo sentimos mucho ya no hay nada mas que hacer, sentí que mi corazón se aceleraba de tal manera que parecía que había corrido 10 cuadras sin parar, yo la Amaba, la Amo, y la voy Amar hasta el ultimo día de mi vida, te quiero decir que hace 3 años y 2 meses y días que perdí a mi Madre y aun no logro superarlo, sigo adelante como puedo a los tumbos, hoy tengo 47 años pero mi vida nunca mas fue la misma, Te Amo Mamá por siempre. Tu hijo Fabian!!!!

      • Hola , mi madre falleció el 8 de junio 2019, yo la cuidaba , me he sentido culpable todo este tiempo pensando que no la cuide bien , aunque sé que no fue así , dejé todo de lado por estar a su lado , la amaba y amo demasiado , fue una mujer maravillosa , extraño nuestro café de la tarde y hasta sus mañas , se que esto es muy reciente , llorar me hace muy bien , pero es como si hubieran arrancado un inmenso trozo de mi corazón.

        • Hace una semana perdí a mi abuela y el 1 de agosto perdí a mi mamá, ambas diabéticas. Mi abuela tenia una fractura en el fémur y no pudimos solucionar lo del dinero para la operación, mi mamá neuropatía diabética. Se perdió su perrita en febrero, y de ahí mi mamá no fue la misma. Hoy a 4 días de su muerte, no sé cómo me siento, duermo poco, como poco, tengo miedo; creo que no lo he asimilado aún, de a ratos pienso que sí. Es todo tan tan confuso.

        • Jessy me siento muy identificado con tu historia, el sentimiento de saber que pude cuidarla mejor, protegerla, etc, duele. La extraño demasiado, tengo tantas ganas de volver a verla, abrazarla y decirle que la amo. Solo queda el consuelo y la esperanza de que, algún día, Dios nos permita volver a estar juntos.

      • Perdí al amor de mi vida: mi mamá, en el 2019 noviembre. No puedo salir adelante. Lloro cada vez que la recuerdo … estoy con ataques de pánico… Mi esposo no me entiende mi dolor, mi silencio… Hace un mes perdí a mi hermano mayor de cáncer… otra herida más. No tengo hijos. Mi mamá era todo para mí. Cuidé de ella como una hija ya que padecía alzhéimer, leucemia, y una pulmonía fuerte se la llevó. A veces, solo quisiera morir e irme con ella para tomar su mano y que me cuide como cuando era niña y solo estar en sus brazos.

        • Querida Ivana: En primer lugar, sentimos mucho tu pérdida, entendemos que tu madre era una persona única para ti. Estuviste toda la vida cerca de ella y, especialmente, en esos últimos años, en los que la cuidaste con tanto mimo y cariño. Seguro que hiciste todo cuanto estaba en tu mano por ella, y allá donde esté, te estará profundamente agradecida. Cuando pierdes a una persona tan especial, con la que has compartido tantos momentos durante toda tu vida, es normal que el dolor sea muy intenso y cueste mucho seguir adelante, aprender a vivir sin ella. También es normal que a otras personas les resulte difícil entenderte, como nos dices que le pasa a tu esposo; piensa que él no puede vivirlo de la misma manera que tú. Quizá él trata de ayudarte y animarte a su manera, porque le duele verte sufrir, aunque los ánimos que te proporciona tal vez no sean, exactamente, como tú los necesitas.
          Querida Ivana, afrontar el dolor de la pérdida de una persona tan importante como tu madre no es fácil. A veces, nos sentimos perdidos, solos y vulnerables. Por eso, nuestro consejo es que no lo afrontes sola, que busques la ayuda de un profesional (psicólogo, psiquiatra…) que te pueda acompañar y dar pautas en este proceso. Todos podemos necesitarlo en una situación como ésta. En casi todas las ciudades hay servicios públicos y privados que dan este tipo de apoyo, puedes preguntar en tu centro de salud o en un centro de servicios sociales. Confiamos en que podrán ayudarte para que puedas sentirte mejor. Un cordial saludo.

    • Hola Gloria, Hola a todos. Mi mamá también murió el 18 de abril de este año. Tenía 72 años. Fue repentino, a raíz de una caída en su casa durante la madrugada. Eso le generó una hemorragia que la asistencia móvil no consideró grave y cuando volvieron ya ella había perdido mucha sangre. En la ambulancia hizo un paro respiratorio y al llegar al hospital le indujeron el coma, ya no había nada para hacer. Yo recibí la llamada de mi hermana a las 3.40 am, a esa hora mi mama estaba en la ambulancia. Cuando llegué ya estaba en el CTI y a la hora se murió. No pudimos verla ni despedirnos. Sí la vimos inmediatamente después y al menos estuvimos con ella unos minutos. Fue un shock enorme. Muchas veces imaginé como me sentiría cuando esto pasara pero es inimaginable. Hace 4 meses y yo me siento desolada. Perdí a la única persona que me amó incondicionalmente. Me cuesta creer que ya no está. De repente me siento bien y un recuerdo me atropella y lloro como una niña chica. No tengo ganas de ver a casi nadie. Siento que mi vida quedó suspendida desde ese día. Mis amigos dicen que me tengo que hacer amiga del tiempo, que después del año mejora. Espero que así sea. Igual la siento muy cerca. La amo con todo mi ser.

    • Mi mamá falleció el 1 de abril de 2018 a las 4 hs. Tenía 53 años, y yo 26. Es curioso porque al leer todos estos comentarios me doy cuenta que no importa la edad que uno como hijo tenga, nunca se está preparado para verlas partir. Mi mamá tenía cáncer de estómago….Y duró luchando con él 3 años, a pesar de lo crudo de esa horrible enfermedad y de los miles de tratamientos a los que se sometió, nunca se quejó. Ahora entiendo que no se quejaba por amor a nosotros (sus hijos), para no preocuparnos y hacernos felices de algún modo, a pesar de su condición. Su amor era lo más grande que he conocido.
      Ya son casi siete meses desde que ya no está, y hay veces en que me sigue pareciendo increíble. Aún lloro la mayoría de días pero encuentro consuelo en que ya no sufre más y sueño con un día volverla a encontrar.

      • Es cierto lo que dices. Mí mamá murió a sus 72 años, el ultimo 19 de julio. Yo tengo 45 años y no paro de llorarla y extrañarla. Como tu madre, padeció una enfermedad seria (Epoc) y ahora, recien ahora, me doy cuenta que disimulaba la gravedad del caso para aliviar a sus hijos. Todavía me parece increíble no tenerla mas y, como dijeron en otro comentario, mi vida ha quedado suspendida desde aquel fatidico dia. Igualmente, puedo reconocer que voy atravesando etapas. La primera, la del aturdimiento feroz, ha quedado atras.

      • Hola… No sé si leerás mi mensaje, pero me encuentro en similares. Mi mamita ya está con su cáncer de hígado terminal. Hizo todo lo posible, y de 4 meses, ha estado con nosotros 3 años, pero ya entró en el último proceso. No sé ni cómo sentir, cómo vivirlo. Nadie entiende: ella tiene 52 y yo 29… me siento flotando en emociones… que nos sé ni cómo procesar. No puedo entender cómo esta así … maldita enfermedad.

    • YO TAMBIEM ESTOY PASANDO POR LO MISMO.ACA ES DIFERTE YA QUE ES MI PADRE, PERO PADRE Y MADRE PARA MI..TENIA 10 AÑOS QUE NO LO VEIA, Y LE MANDABA DINERO PARA QUE NO LE FALTARA NADA..PERO UN 26 DE MARZO LO DEJOR MORIR YA QUE NO LE DIERO LA PASTILLA DE LA PRESION..TENIA 8 DIA QUE NO LE DABA LA PASTILLA..Y VIVIENDO SU HIJO AL LADO Y UN NIETO CON EL..Y LA VERDA QUE ME CIENTO CULPABLE..POEQUE NO LO VEIA.. Y TODOS LOS DIAS ME ACUERDO DE EL…NO SE QUE HACER PARA PENSAR EN EL ..

    • A mi mamá le pasó casi lo mismo ella falleció el 15 de abril del 2019 por qué nosotros tuvimos a mi mamá hospitalizada y los médicos no la dieron de alta y según ellos nos dijeron que ya estaba bien y pues nosotros contentos por que ya la íbamos a tener en casa y lo único que nos duró fueron 12 días más y la verdad es un dolor muy grande es algo que nunca se supera yo aún no lo puedo creer estoy destrozada la extrañamos mucho mis hermanos y yo yo en lo particular siento mucha rabia por que siento que los doctores no nos dijeron la verdad y todo nos tomó por sorpresa yo no se como lo voy a hacer para vivir sin ella, una madre lo es todo para sus hijos.

      • mi Mamita murio el 5 de marzo de 2019, fue algo durisimo, porque ella nunca mostro estar enferma, solo le dolia su cadera, de resto ella no sufria de nada, tenia 49 años, y es los meses que han pasado y siento que ya no soy la misma, vivo en la casa de ella con mi esposo y mis hijas(gemelas de 3 años) ella amaba a sus nietas pues fueron un milagro y despues de Dios le debo mis hijas a las oraciones de mi madre, mi mamà siempre fue mi mejor amiga, mi complice mi compinche en todo, siento realmente que con ella se llevo una parte de mi, la extraño, la visito todos los lunes en el cementerio y le arreglo su nueva casa con flores,me siento impotente de no poder haber hecho mas con ella, es ironico que ella sufrio para darme a luz, darme vida y mientras yo lloraba ella era feliz porque habia nacido, ahora soy yo la que lloro mientras ella se fue de mi lado terrenal para siempre, pero ella es feliz en los brazos de papà Dios.

    • Hola mi nombre es hernan mi mamá hoy falleció de neumonía producida por acumulación de líquidos por la diálisis. Estoy con mucho dolor la extraño. Tengo los mejores recuerdos. En vida hice todo x ella. Me acuerdo sus últimas palabras fueron. Mi hijo siempre está al lado mío. Sufrió mucho, ahora está descansando en paz al lado de Jesús cristo. Te amo ma! En memoria de María Mercedes 13/8/2019

    • Mi madre se murió hace unos meses. Fue un golpe durísimo e inesperado. Tenía 88 años pero estaba fantástica. Repasando sus papeles, encontré el siguiente mensaje de su puño y letra. Me lo repito y lo transcribo por si le ayuda a alguien: «Cuando tenga que dejarte por un período corto de tiempo, por favor, no te entristezcas ni derrames lágrimas, ni te abraces a tu pena a través de los años. Por el contrario, empieza de nuevo con valentía, con una sonrisa por mi memoria. En mi nombre vive la vida y haz todas las cosas igual que antes. No alimentes tu soledad con días vacíos, sino llena cada hora de manera útil. Extiende tu mano para confortar y dar ánimo y, a cambio, yo te confortaré y te tendré cerca de mi. Y nunca, nunca, tengas miedo de morir, porque yo estaré esperándote en el Cielo (San Agustín).

      • Gracias Savitri por compartir lo que te ha dejado tu Mamá escrito. Es muy bello. Cómo quisiera que mi mamá me hubiera dejado también algo así para aferrarme a ello. Mi mamá falleció el 25 de octubre de 2016, hace 4 años ya, y sigo aquí, buscando foros para ver si entiendo cómo hacen los demás para superarlo. Yo tenia 24 años y ella 65, soy la más chica de mis hermanos, pero es que no sé cómo continuar sin ella, sin sus consejos, sin poder llamarla para contarle lo bueno que me ha pasado o para decirle cómo la extraño, y que sus palabras me alienten. Quisiera hablarle del chico con el que salgo, saber que piensa, si lo aprueba, si es lo que quiere para mí… Yo sé que a ninguna edad es menos difícil el perder a mamá, lo leo en todos estos comentarios, pero no puedo explicarme por qué tan pronto. Por qué sólo la tuve por 24 años, en los cuales se cruza la adolescencia y esas etapas donde no se le sabe valorar. Por qué no puedo decirle ahora que entiendo todo lo que hizo por nosotros, que perdone mi inmadurez y que me hace falta a cada paso que doy, como a todos ustedes… Que Dios nos permita encontrarnos con ellas cuando sea nuestra hora también…

    • Mi amada y querida mamá falleció el día 26 d diciembre d 2016 desde entonces es una constante pesadilla el ver que no la veré más se agranda el dolor cada día más y más estoy en tratamiento psiquiátrico ya que no puedo dormir bien por las noches si no es con somníferos en su lecho d muerte ya que me pillo fuera d hospital me avisaron d dicho fallecimiento d mi amada mama y eso es otra cosa que no me perdono al poco tiempo d yo salir d hospital ella falleció pasaron unas 3 horas como mucho creo pero yo tenía un presentimiento y solo deseaba que amaneciera cuanto antes para estar al lado d ella y no moverme más d su cama hospitalaria ni un segundo pero no fue así así que cuando llegue ala una madrugada estava todavia el cuerpo caliente y le di un beso en la frente y le dije mamá cuanto más pronto me lleves contigo será mucho mejor para mi infinitamente mejor y desde entonces no quiero otra cosa que sea esa cuando me dijeron que havia fallecido me sentí como si me tiraran una bomba atomica en mi cabeza me sentí muy perdido lo llevo muy muy mal y la echo muchisimo en falta

    • Le cuento estas tristes palabras. Mi madre falleció tras una taquicardia. Antes de que ella se me fuera, entré a conversar: le miraba 😓😓 y le decía que todo iba estar bien. «Vamos a salir de ésta, vamos a irnos a casa porque tu sobrinito Mathias, de 4 añitos, te quiere ver con muchas ansias». Luego, se recuperó bastante bien. Después, la trasladaron al HOSPITAL NACIONAL DE ITAUGUA PARAGUAY🇵🇾. Y Luego ya no podia verla. Todo era a través de llamadas. Pasó un mes sin hablar y ni poderla ver 😓😓 Luego me llama, a las 5 de la madrugada, mi hermano, y me dice que mucha fuerza: «Se nos fue mamá», y yo totalmente destrozado. La última cosa que dijo mi madre es que quería comer una rica comida… Catalina Ferreira, mi madre PARTIÓ 01 DE SETIEMBRE DEL 2020 💪😔😔

    • Hola, buenas tardes, Gloria. A mi mamaíta le pasó lo mismo. Lo peor fue que le dieron el alta del hospital y a los 3 días falleció en la residencia. No la atendieron como tocaba. Tuvo un fallo multiorgánico y le causó la muerte. Ahora el que está muerto soy yo, pero en vida. Ella lo es todo para mí. El Alzhéimer la consumió día a día y, después, el covid. Pero ella superó el covid, pero ya no superó el fallo multiorgánico. Los médicos, a veces, no tienen corazón. Ellos sabían perfectamente que mi madre no podía salir del hospital, después de tratarla durante 1 año y 8 meses, pero decidieron mandarla a la residencia, y allí se me fue… Saludos. Gracias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

* Campos obligatorios

Artículos relacionados