Cuídate

Leve 29 abril de 2020

¿Qué quiere decir que nuestro ser querido está desorientado?

Este estado de confusión mental impide que las personas sepan dónde se encuentran o qué hora es

La desorientación es un estado de confusión mental que impide que la persona piense con claridad y que pueda saber cosas tan básicas, cómo dónde se encuentra o qué hora es. Reconocer estos síntomas y sus posibles causas nos ayudarán a tranquilizar a nuestro ser querido y a averiguar si puede estar sufriendo una demencia.

Ana recuerda aquella extraña llamada que le hizo su madre. Fue el primer aviso que ella pudo haber detectado, pero en ese momento no lo supo interpretar. Había pasado el fin de semana con ella y no noto nada raro. Al día siguiente, cuando, a la salida del trabajo, se dirigía a la parada del autobús para regresar a casa, sonó el teléfono. Era su madre. “No sé lo que me pasa”, le dijo, “pero no sé si es de día o de noche”. Era invierno y su madre no era capaz de averiguar si eran las siete de la tarde o de la mañana.

Aquella conversación tan corta le dejó muy intranquila. Pero en aquel momento, su falta de conocimiento no le hizo sospechar nada. Con el tiempo hubo más señales y, poco a poco, Ana supo que su madre tenía demencia.

Ese primer síntoma es lo que los expertos hubieran calificado de desorientación.

¿Qué es la desorientación?

Se trata de un estado mental que impide que la persona sepa dónde está o cuál es la hora del día o la fecha en la que se encuentra. También puede experimentar:

-Confusión, sensación de encontrarse “perdido”.

-Alteración de la memoria reciente: no puede recordar lo que ha desayunado esa mañana o algo que le acaban de comentar. Puede repetir varias veces la misma pregunta porque se le olvida lo que acaba de decir.

-Delirios. Alteración seria de las capacidades mentales que generan pensamientos confusos o creencias falsas e irracionales. Por ejemplo, podría pensar que alguien le ha robado las llaves porque no recuerda dónde las ha dejado y no las encuentra.

-Alucinaciones. Ver o ir cosas que no existen.

-Agitación. La persona es incapaz de relajarse o de estar quieta.

-Deambular.

¿Cómo se puede reconocer que la persona está desorientada?

-Si no sabe decirnos en qué lugar, mes o año estamos o no identifica bien la estación o época del año en la que nos encontramos. Además, es habitual que responda con evasivas cuando se le pregunta sobre ello. Por ejemplo, puede decir: “¿Cómo no voy a saber en qué mes estamos? ¡Qué cosas tienes!” o bien: “Es que hoy estoy mareado, no me preguntes más”. De esta forma, trata de ocultar sus olvidos.

-Si se muestra lenta e insegura cuando tiene que tomar decisiones

-Si murmura y dice cosas sin sentido

-Si no reconoce a personas próximas a su entorno. Por ejemplo, a su marido o esposa o a sus hijos.

-Si se muestran agitados y enfadados

-Si ven cosas que no existen. Este signo no es muy habitual, aunque se puede dar en algunos casos.

La demencia es una de las causas que provoca que la persona se puede desorientar. Cuando el paciente está en una etapa inicial del alzhéimer suele desorientarse cuando sale fuera de casa. Incluso, cuando se encuentra en lugares que conoce, puede tener problemas para encontrar el camino de vuelta.

Estos síntomas habitualmente están originados por cambios que sufre su cerebro debido a la enfermedad, como pérdida de la memoria, cambios en la visión y en la percepción. Esos cambios les provocan que no sean capaces de reconocer lugares en los que han estado miles de veces.

Cuáles son las situaciones más comunes en las que las personas con demencia se muestran desorientadas

-Se pierden mientras están caminando, incluso cuando toman de forma habitual esa ruta.

-Van a hacer un recado y no saben encontrar el camino de vuelta.

-Si reciben demasiada información o, incluso, si hay demasiado ruido, les puede resultar una situación abrumadora y confundirles.

-En una multitud se muestran incapaces de orientarse.

-Se pierden al tomar un atajo.

-Se pierden conduciendo aunque hayan hecho esa misma ruta muchas veces.

-Ese estado de confusión puede estar producido por los efectos secundarios de un medicamento o por sufrir una infección. Especialmente, una infección de orina. Por eso, es recomendable comentar este síntoma al médico de cabecera.

Esa sensación también puede afectar a la percepción del paso del tiempo. El reloj interno que hace que las personas sepamos si es la hora de levantarse, de comer o de acostarse también tiende a alterarse. A veces la persona piensa que ha estado fuera horas cuando solo se ha ausentado unos minutos.

Pero para las personas con demencia, el problema no está solo en ser capaz de orientarse, sino en la ansiedad que les provocan estas situaciones. El miedo a no saber encontrar el camino e, incluso, a perderse en su propia casa. La sensación de que el día carece de estructura porque no sabes cuándo hay que comer o cenar o qué actividades van a ocupar tu día.

¿Cómo hacer frente a la desorientación?

Lo primero es lograr tranquilizar a los pacientes. Por ejemplo, si se muestran ansiosos por llegar a algún sitio en un momento concreto, lo mejor es asegurarles que estarán allí a tiempo, en vez de decirles que no se preocupen porque todavía falta media hora.

Si están nerviosos porque no reconocen su propia casa, quizá les tranquilice mostrarles su sillón favorito o asegurarles que están rodeados por personas que les quieren, como su familia.

Para hacer frente a la desorientación relacionada con el tiempo, el primer concepto con el que hay que trabajar es con lo que significa el tiempo. Por ejemplo, si la persona ya no es capaz de entender lo que quiere decir las dos en punto, se le puede hacer referencia a la hora de comer o cuando la lavadora haya acabado o mostrarle un reloj de arena. Algunas personas entienden mejor el paso del tiempo viendo este tipo de relojes, aunque no los hayan utilizado de forma habitual.

Para mejorar su percepción del momento, también puede ser de ayuda informarles de lo que vamos a hacer a continuación. Por ejemplo, decirle que el baño está listo justo antes de ir.

¿Cómo prevenir problemas relacionados con la desorientación?

-Creando rutinas. A medida que la persona con demencia encuentra cada vez más difícil hacer un seguimiento del tiempo, es útil crear una rutina para que haga siempre lo mismo. De esta manera, se organiza el día con las distintas actividades y el paciente puede entender el paso de las horas en función de las tareas que haga. Una rutina evita que el día parezca una sucesión de sorpresas, en el que no se sabe qué va a pasar en cada momento.

Durante el desayuno, también se pueden escribir las actividades de ese día para que el paciente pueda consultarlas cuando olvide cuál es la siguiente tarea.

-Adaptarse y mantener un ambiente estable. Es conveniente evitar los cambios y dejar los objetos siempre en el mismo lugar. De esta forma, será más difícil que no sepa dónde están sus cosas.

Decorar los cajones y las puertas con letreros que indiquen qué contienen o qué hay detrás. De esta forma, si el paciente se pierde en su propia casa podrá orientarse de nuevo con solo leerlos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

diez − siete =

* Campos obligatorios

Artículos relacionados