Cuídate

Leve

Más ejercicio, mejor energía para cuidar a los demás

Ventajas de hacer ejercicio

Begoña y sus dos hermanas están preocupadas por su madre. Tiene 82 años, un fuerte carácter y le encanta vivir sola. Sin embargo, últimamente su memoria no es lo que era. Han conseguido convencerla y la han llevado a un especialista. El diagnóstico no ha dejado lugar a dudas: Alzheimer. Así que Begoña ya se ha puesto a la tarea: ha comenzado a buscar información sobre la patología y sobre cómo cuidar a su madre. La información que ha encontrado la ha dejado preocupada: no sabe si estará a la altura de lo que le espera. Pero de lo que sí está segura es de que deberá afrontarlo con valentía, energía y mucho optimismo. Así que lo que ha hecho es intensificar su ración de ejercicio diario.
 
A las múltiples ventajas que tiene para su salud hacer ejercicio (niveles de estrés más bajos, bienestar general, dormir mejor, un corazón, huesos y articulaciones en mejor forma y una musculatura bien tonificada) se suma ahora el principal objetivo de Begoña:  que su organismo aumente los niveles de serotonina, un neurotransmisor que genera el cuerpo y que logra mantener a raya la tristeza, la irritabilidad, los estallidos agresivos, la ansiedad, los problemas de sueño y las obsesiones.
 
Para ello, además de cuidar su alimentación y de asegurarse de que toma suficientes proteínas de origen animal, alimentos ricos en fibra y vitaminas y que disfruta de la luz natural,  Begoña se ha propuesto incluir en su rutina un paseo diario de cinco minutos. Cierto, no es gran cosa, pero piensa ir aumentándolo gradualmente hasta ser capaz realizar una caminata a paso ligero durante media hora.
 
Para conseguir mantenerse en forma, los expertos recomiendan que se deben realizar dos tipos de actividad física:
– De intensidad moderada, que se caracteriza porque mientras la estás realizando eres capaz de hablar, aunque no podrías cantar la letra de una canción.
– De intensidad vigorosa, en la que no puedes decir más que unas pocas palabras sin hacer una pausa parar respirar.
 
Begoña tiene que organizarse para realizar a las semana dos horas y media de actividad moderada y una hora y quince minutos de una actividad de intensidad vigorosa. La ventaja es que cuentan todas las labores que lleva a cabo en casa y que puede realizar mientras escucha música, lo que las hace mucho más agradables. Tareas como: pasar el aspirador, llevar la compra semanal, fregar la mampara del baño, sacar la bici y dejar aparcado el coche, abandonar el ascensor y subir andando. Y en muchas de ellas, ya es toda una atleta. Begoña sabe que es importante que, además, encuentre actividades que le permitan salir de su rutina diaria y de casa, que le permitan  estar en contacto con la naturaleza, relacionarse con otro entorno e, incluso, tener nuevas amistades.
 
 
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