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Los múltiples beneficios de la vida en pareja

Julia recuerda las palabras que le dijo su madre después de que su padre muriera. “Nunca pensé que le echaría tanto de menos”. Sin embargo, ella y sus hermanas siempre intuyeron que esa nueva etapa en la vida de su madre no iba a ser fácil. Al cabo de unos años, su madre comenzó a tener comportamientos extraños, una prueba de que la demencia estaba mostrando sus primeros síntomas. ¿Qué influencia pudo tener la viudedad de su madre en el desarrollo de esta enfermedad?

Según los científicos, la vida en pareja está asociada con múltiples beneficios. Uno de los hallazgos más sorprendentes es que las personas casadas viven más y, en particular los hombres, cuando se les compara con las personas que nunca se han casado, se han divorciado o están viudos.
 

Los estudios analizados señalan múltiples beneficios sociales, cognitivos, emocionales, de comportamiento y biológicos. Los trabajos han relacionado estar casado con una mejora en la supervivencia de las personas que tienen cáncer, con una mejor función cognitiva, con un menor riesgo de sufrir alzhéimer y con mejores resultados de salud entre los pacientes hospitalizados.

El metaanálisis (análisis estadístico cuantitativo de varios estudios) liderado por al psiquiatra Andrew Sommerland de Universidad de London College, publicado en la revista científica Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry, muestra que las personas solteras tenían un 42% más riesgo de desarrollar demencia que las personas casadasEl riesgo de los que se habían quedado viudos ascendía a un 20%. Sin embargo, los expertos no encontraron evidencias en que el hecho de haberse divorciado aumentara el riesgo de sufrir demencia.

Tras analizar 15 estudios, que incluyeron a 812.047 participantes, los investigadores detectaron que había una relación entre la demencia y el estado civil. Esta afirmación espera que sirva para encontrar factores de riesgo, que podrían ser modificados, entre las personas con una probabilidad más alta de desarrollar esta enfermedad.

Tras analizar 15 estudios,  los investigadores detectaron que había una relación entre la demencia y el estado civil. 

Una de las causas que puede explicar por qué las personas casadas tienen un menor riesgo de tener esta enfermedad, se encuentra en su mayor número de interacciones sociales. Las relaciones podrían aumentar la reserva cognitiva, lo que permitiría contrarrestar el daño neuropatológico sufrido en una parte del cerebro mediante mecanismos que lo compensaran. Tener más relaciones sociales también se asocia con estilos de vida más saludables.

Estar casado parece que también influye en que las personas mantienen mejores estilos de vida y unos ingresos económicos más altos. Laura Phipps, de Alzhéimer’s Research UK, destaca este aspecto del matrimonio. “La gente que está casada tiende a estar mejor financieramente, un factor que está estrechamente relacionado con muchos aspectos de la salud. Las esposas quizá, también, pueden influir en tener mejores hábitos, encargándose de cuidar a su pareja y proporcionándole un importante apoyo social”.

En cuanto a las personas que han enviudado, los datos señalan que la pérdida de la pareja aumenta el riesgo de demencia debido al estrés que provoca esta situación sobre las neuronas. Sin embargo, los estudios muestran que las personas que sufren un divorcio no tienen el mismo riesgo, dado que la separación es menos estresante que la muerte del cónyuge.

Otras de las explicaciones que aporta este grupo de expertos sobre el mayor riesgo que tienen las personas solteras de desarrollar esta enfermedad, podría encontrarse al analizar aquellas sociedades en las que contraer matrimonio era la norma social establecida. En esa época, las personas, por ejemplo, con dificultades para comunicarse, debido a que quizás contaban con una reserva cognitiva más pequeña, tendrían menos probabilidades de encontrar una pareja. Luego, esas personas tenían ya un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Esta explicación se apoya también en el hecho de que, desde la segunda mitad del siglo XX, permanecer soltero es más habitual. Las personas que no se casan tienen unas características, tanto en su personalidad como cognitivas, menos inusuales.

Los datos obtenidos en este análisis han conseguido que las guías del National Institute for Health and Care Excellence incluyan entre los factores de riesgo, asociados al desarrollo de la demencia, como no hacer ejercicio físico, contar con una menor educación, tener hipertensión y fumar, el hecho de permanecer soltero o ser viudo. De esta forma, se podrán desarrollar medidas preventivas entre estos grupos de riesgo. Además, los expertos han detectado que en los análisis rutinarios, que se realizan para diagnosticar la demencia, la enfermedad es más difícil de identificar en estos grupos. Detectar la enfermedad en personas que acuden solas al médico es más complicado, dado que no tienen a otras personas cerca que hayan podido detectar cambios en el comportamiento. Además, los propios pacientes no informan, por ejemplo, de si han observado que tengan problemas de memoria. Estas recomendaciones sirven, por tanto, para alertar a los médicos y que permanezcan más atentos a la situación de estos pacientes.

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