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Severa 31 marzo de 2021

Las grasas «trans» aumentan el riesgo de sufrir demencia hasta un 75%

Un estudio llegó a esta conclusión tras hacer un seguimiento a 1.628 personas durante diez años

Hace poco dos de mis mejores amigas me confesaban un secreto: les encantaba sentarse frente a la tele con su serie favorita mientras se atiborraban de golosinas. Para justificar su ‘travesura’, para la que supuestamente ya no tenían edad, me dijeron en un tono cómplice: “Hay veces que hay que hacer caso a lo que te pide el cuerpo, y si lo que te pide son chuches, pues chuches”.

Pero ¿qué peligro encierra comer chuches?

Si mis amigas se hubieran sometido a un análisis de sangre hubieran sabido que por sus venas corrían altas concentraciones de ácido elaídico, la principal grasa trans que se encuentra en los aceites vegetales hidrogenados. Porque las chuches o golosinas están entre los alimentos que más contribuyen a aumentar este tipo de grasa.

Según un estudio publicado en Neurology, la revista científica de la Academia Estadounidense de Neurología, las personas que tienen más grasas «trans» en sangre pueden tener más probabilidades de desarrollar demencia.

Concretamente, la investigación encontró que las personas con niveles más altos de grasas «trans» en sangre tenían entre un 50% y un 75% más probabilidades de sufrir alzhéimer u otro tipo de demencia que las personas que registraron niveles más bajos.

En el estudio participaron 1.628 personas de una comunidad japonesa que al inicio del estudio tenían 60 años o más. Se les midió la cantidad en sangre de ácido elaídico y también se les recogió información sobre su nivel educativo, sus hábitos (si fumaban, cuanto alcohol consumían, si hacían ejercicio regularmente) y si tomaban algún tratamiento para la hipertensión o la diabetes.

Los investigadores también clasificaron los niveles en sangre de ácido elaídico en cuartiles (valores que dividen una muestra de datos en cuatro partes iguales) y luego siguieron a los participantes durante diez años.

Tras ese periodo de seguimiento, 377 de los participantes desarrollaron demencia. De ellos, 247 sufrieron alzhéimer y 102 demencia vascular.

Los investigadores también examinaron qué alimentos contribuían más a aumentar los niveles de grasas «trans» en sangre. A la cabeza se encontraban los pasteles, seguidos por la margarina, los chuches, los caramelos, los cruasanes, las cremas no lácteas, que se utilizan con el té o el café, los helados y las galletas de arroz.

¿Qué son las grasas «trans»? Esas grasas tan temidas y tan perjudiciales para la salud

 Hay dos tipos de grasas «trans»: las naturales y las artificiales. Las grasas trans de origen natural son producidas por las bacterias que tiene el ganado bovino (vacas, bueyes y toros), ovino (ovejas) y caprino (cabras) en el estómago. Estas bacterias hidrogenan parcialmente los ácidos que se encuentran en las hojas, tallos, raíces y piensos que comen estos animales.

Estos ácidos grasos «trans», al absorberse, se incorporan a los músculos y a la leche que producen estos animales, por lo que pueden contener pequeñas cantidades de este tipo de grasas. Se desconoce si este tipo de grasas «trans» tienen el mismo efecto perjudicial que las grasas «trans» artificiales.

Las grasas «trans» artificiales se crean mediante un proceso industrial que añade hidrógeno a los aceites vegetales líquidos con el fin de hacerlos más sólidos. Este tipo de grasas han sido muy utilizadas por la industria alimenticia porque son económicas, fáciles de usar y duran mucho tiempo. Además las grasas «trans» proporcionan a los alimentos un sabor y una textura agradable. Muchos restaurantes de comida rápida usan estos aceites para freír porque se pueden utilizar muchas veces.

¿Qué dicen las autoridades sobre las grasas «trans»?

Se sabe que el consumo de grasas «trans», al aumentar el riesgo cardiovascular, contribuyen a que se incremente el riesgo de sufrir diabetes tipo 2 y también de desarrollar demencia. Por esa razón, la Organización Mundial de la Salud ha pedido que se eliminen las grasas «trans» industriales para el 2023.

A partir del 2021, en la Unión Europea, los alimentos solo podrán contener un máximo de dos gramos de grasas trans por 100 gr de grasa. Este reglamento ha entrado en vigor el 15 de mayo del 2019, pero permite un periodo transitorio de dos años, hasta el 1 de abril del 2021, para que las empresas de adapten a esta nueva situación.

Entre los países pioneros que restringieron el uso de este tipo de grasas, y que han servido de ejemplo a Bruselas, se encuentra Dinamarca. Según un estudio realizado en este país durante tres años, tras introducirse estos límites, se ha evitado la muerte anual de 700 personas.

La ciudad de Nueva York es otro lugar en el que este tipo de grasas están prohibidas. Tras adoptar la medida se observó que, entre el 2007 y el 2013, sus habitantes acudieron un 7,8% menos veces al hospital por sufrir ataques cardiacos.

¿Qué cantidad de grasas «trans» se pueden comer por día?

La clínica de Cleveland es clara: cero. “No hay niveles seguros de grasas trans para comer cada día, así que hay que evitar las grasas «trans» por completo”.

Para asegurarse que los alimentos que ingerimos no contienen grasas «trans» es preciso buscar que, entre los ingredientes de las etiquetas, no figuran palabras como “parcialmente hidrogenados”. Pero incluso si en las etiquetas pusiera 0 grasas «trans», tampoco podemos respirar tranquilos porque los fabricantes pueden poner 0 gramos de grasas «trans» si las porciones son pequeñas, dado que en esa cantidad no supera el límite establecido por la normativa.

Pero cuando algo te gusta mucho, quién se limita a comer porciones pequeñas. Por ejemplo, imaginemos que nos gustan las crackers. Cuando compramos el paquete, miramos la etiqueta y vemos que pone 0 gramos de grasas «trans» en la porción de galletas, que equivale a 5 galletas que pesan 16 gr. Sin embargo, esa tarde, frente al televisor, es posible que no nos limitemos a comer 5 galletas, si no muchas más. Entonces, sí estaremos ingiriendo grasas «trans».

Moraleja: si pone en la etiqueta 0 gramos de grasas «trans», no podemos comer todo lo que se nos antoje.

Y ahora, deséenme suerte porque tengo que explicárselo a mis dos amigas. Sí, las que se atiborran de chuches los fines de semana.

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