Cuídate

Moderada 4 marzo de 2021

El estrés del cuidador creció durante el confinamiento

La COVID-19 ha aumentado la angustia y el aislamiento que ya vivían las personas que se ocupan de cuidar a personas con demencia

La pandemia ha aumentado el estrés que ya experimentaba el cuidador. A toda la carga que soportaba, ahora se han sumado la medidas que tiene que adoptar para evitar que su ser querido se contagie con la COVID-19 y la incertidumbre que le provoca este virus. Un estudio reciente lo confirma.

Todos sabemos que la COVID-19 ha trastocado nuestra vidas. ¿Hasta qué punto lo ha hecho? Eso es algo que nos llevará tiempo analizar. Pero lo que sí sabemos es que los efectos de esta pandemia no han afectado de igual manera a todos. Algunos de los que están sufriendo más sus consecuencias son los cuidadores de personas con demencia. Especialmente, durante el confinamiento.

Un estudio, publicado por el Journal of Alzheimer’s disease, ofrece datos sobre lo difícil que fue para los cuidadores de estos pacientes sobrellevar ese periodo. La investigación, llevada a cabo en Grecia, asegura que el grado de angustia que sintió el cuidador durante el confinamiento estuvo, sobre todo, relacionado con las preocupaciones provocadas por la crisis de la COVID-19, provocándole irritabilidad y una tendencia a evitar pensar en lo que significaba la pandemia y sus consecuencias (conducta de evitación).

Estos factores pesaron más en el estado anímico de los cuidadores que los déficits de memoria y los síntomas neuropsiquiátricos de las personas a las que cuidaban. El estudio nos da una idea del aumento de presión que sufrió durante ese periodo.

De hecho, ya se sabía que los síntomas neuropsiquiátricos y la gravedad del deterioro cognitivo y funcional, que sufren las personas con demencia, afectan negativamente, tanto a la salud mental del cuidador como a la atención que reciben los propios pacientes.

Sin embargo, hasta ahora se desconocía qué había supuesto para los cuidadores cuidar de sus seres queridos durante el confinamiento.

Este estudio ha demostrado que las medidas que se tomaron durante al cuarentena, para contener la propagación de la COVID-19, como el distanciamiento social y el confinamiento, unido al miedo y la incertidumbre que provocaba la falta de tratamientos efectivos y vacunas, desencadenó en los cuidadores angustia psicológica, ansiedad y alteraciones del ánimo.

En Grecia, durante el confinamiento, que duró del 23 de marzo al 4 de mayo de 2020,  a las personas solo se les permitió salir de sus hogares para comprar bienes esenciales, hacer ejercicio brevemente, buscar ayuda médica o, en casos muy específicos, ir a trabajar.

Para llevar a cabo este estudio se entrevistó a 67 cuidadores de personas con trastorno neurocognitivo leve o severo. Estos cuidadores se ocupaban de 45 pacientes con alzhéimer, nueve con enfermedad vascular cerebral, dos con degeneración frontotemporal y 11 con trastorno de origen mixto.

Cómo apoyar al cuidador

El estudio pone de relieve la necesidad de apoyar al cuidador. Para ello, el uso de internet o del teléfono constituyen estrategias realistas que pueden contribuir a fomentar la relación social y facilitar la actividad física en estas circunstancias. También es recomendable establecer una línea telefónica para contribuir a mejorar la salud mental del cuidador.

En cuanto al diseño de un plan a largo plazo, los expertos recomiendan:

-Desarrollar proyectos on line con la propia comunidad para que los cuidadores se ayuden.

-Crear redes de tutoría on line y también mediante el teléfono.

-Mejorar la atención domiciliaria de las personas mayores.

Una encuesta confirma el estrés del cuidador durante la pandemia

La situación desvelada en el estudio griego va en línea con los resultados obtenidos en una encuesta que llevó a cabo el Instituto Rosalyn Carter para el cuidado. Los datos se recogieron en un informe, Cuidadores en crisis (Caregivers in crisis) sobre el impacto de la pandemia de la COVID-19 en la salud mental y el bienestar de los cuidadores.

La encuesta, que entrevistó a 400 cuidadores de 46 estados de EEUU, reveló que el 83% declaraba haber sufrido una aumento del estrés relacionado con el cuidado desde el inicio de la pandemia.

Los participantes también declararon que la ayuda y el apoyo que tenían antes de la pandemia había disminuido, que habían experimentado un mayor aislamiento, que la preocupación sobre su estado financiero había aumentado y que, en general, su salud física y mental se había debilitado.

Según la doctora Jennifer Olsen, directora ejecutiva del Instituto Rosalyn Carter para el cuidado, “si no empezamos a abordar seriamente las necesidades de los cuidadores y no les proporcionamos los apoyos necesarios, este elemento indispensable, y en gran parte invisible, de nuestro sistema de atención médica corre el peligro de colapsar”.

 Por qué es más difícil cuidar durante la pandemia

El Dr. Aaron Blight, experto en cuidado, envejecimiento y salud y autor del libro “When Caregiving Calls: Guidance as You Care for a Parent, Spouse, or Aging Relative (Cuando el cuidado te llama: orientación sobre el cuidado de un padre, cónyuge o un familiar mayor), enumera cuatro razones por las que cuidar de una persona está siendo más difícil ahora.

  1. Cuidar en este momento es más estresante porque los cuidadores deben preocuparse continuamente de la infección por COVID-19. Ahora, además de llevar a cabo todas las labores que hacían antes para atender a su ser querido, tienen que extremar las precauciones para evitar que estas personas se infecten.
  2. Antes de la pandemia, ya se sabía que los cuidadores experimentaban una fuerte sensación de soledad, pero ahora con los confinamientos esa sensación se ha intensificado mucho más. Los cuidadores y las personas a las que cuidan están ahora más solos que nunca.
  3. Si el cuidado de nuestro ser querido implicaba un lista interminable de tareas, ahora, a todas esas tareas, hay que sumar las precauciones que hay seguir para evitar que nuestro ser querido se contagie: continuo lavado de manos, mascarilla, guantes… Además, si antes se contaba con algunas ayudas para sobrellevar este trabajo, ahora, en cambio, muchos familiares las han reducido al máximo por miedo a que esa persona externa pudiera contagiar a su familiar.
  4. Cuidar en este momento es mucho más inquietante debido a que la pandemia ha aumentado el grado de incertidumbre sobre lo que nos deparará el futuro. El hecho de no saber cuándo se logrará controlar este virus, cuándo se tendrán tratamientos más eficaces o cuando llegará nuestro turno para vacunarnos ha aumentado la sensación de ansiedad que sufre el cuidador. Porque si ya antes el cuidador experimentaba estrés al tener que ocuparse de su ser querido, ahora, tener que enfrentarse a sus trastornos de conducta habituales, resulta todavía más difícil.

Referencias:

COVID-19 Crisis Effects on Caregiver Distress in Neurocognitive Disorder. (Efectos de la crisis de COVID-19 sobre la angustia del cuidador en un trastorno neurocognitivo)

Caregivers in Crisis: Rosalynn Carter Institute Report Sounds the Alarm on Caregiving in the Time of COVID (Cuidadores en crisis: el informe del Instituto Rosalynn Carter hace sonar la alarma sobre el cuidado en la época de COVID)

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