Cuídate

El ejercicio físico retrasa la evolución del alzhéimer

Entre los beneficios se encuentran una ralentización del deterioro cognitivo y un aumento de la autoestima

Los estudios han demostrado que el ejercicio físico retrasa la evolución del alzhéimer porque ralentiza el deterioro cognitivo. Si la persona es capaz de realizarlo, es importante adaptarlo a su capacidad física y a sus gustos porque sus beneficios desaparecen cuando la persona lo deja de practicar. En este artículo analizamos las ventajas que proporciona, qué dicen los investigadores y qué tipo de actividades son recomendables para una persona con alzhéimer.

El ejercicio físico es un requisito imprescindible para llevar un estilo de vida saludable. No solo mejora el estado físico, también ha demostrado beneficios psíquicos, al aumentar la autoestima, estabilizar el estado de ánimo y favorecer las relaciones sociales.

Todos estos factores nos resultan familiares. De hecho, son recomendaciones habituales que se le proporcionan a la persona con alzhéimer. Entonces ¿el paciente debería hacer ejercicio? Si puede, la respuesta es un sí rotundo.

El principal argumento se basa en los resultados de estudios recientes, que han demostrado que el ejercicio puede reducir el riesgo de sufrir esta enfermedad y de retrasar el deterioro cognitivo.

Una persona en la etapa leve no suele tener muchas dificultades para practicar deportes u otro tipo de actividades físicas, luego, si es capaz, hay que alentarla para que continúe practicándolo.

¿Qué significa ejercicio o actividad física?

No todos los estudios de investigación definen del mismo modo este concepto, pero, en general, se refieren a él como el ejercicio aeróbico realizado durante 20 o 30 minutos. La mayoría de las investigaciones informan sobre los efectos de esta actividad cuando se realiza varias veces a la semana durante un año.

Sin embargo, el ejercicio físico no significa solo practicar deporte o correr. También puede incluir una actividad diaria, como caminar a paso ligero, limpiar o trabajar en el jardín. Un estudio, que analizaba el riesgo de sufrir alzhéimer, incluyó tareas como cocinar o lavar los platos.

¿Cuándo una persona no debe realizar ejercicio?

El ejercicio debe adaptarse a la capacidad física que tenga la persona. Es importante, además, tener en cuenta su edad y el tipo de demencia, así como sus necesidades y sus gustos. Si excederse puede resultar perjudicial ¿cómo saber dónde está el límite?

Si la persona siente dolor o no se encuentra bien cuando practica una actividad física debe suspender el ejercicio y consultar al médico. Y si antes de comenzar sufre algunas de las siguientes afecciones, es preciso que consulte al médico.

  • Si tiene problemas de corazón
  • Hipertensión
  • Un dolor en el pecho inexplicable
  • Mareos o desmayos
  • Problemas de huesos o articulaciones
  • Problemas respiratorios
  • Problemas de equilibrio
  • Caídas frecuentes

¿Qué beneficios aporta el ejercicio a la persona con alzhéimer?

La actividad física proporciona muchos beneficios a la persona con demencia. Entre los más destacados se encuentran:

  • Mejora la salud del corazón y de los vasos sanguíneos, lo que reduce el riesgo de sufrir presión arterial y enfermedades cardiacas.
  • Reduce el riesgo de algunos tipos de cáncer, como el de mama y colon.
  • Desciende el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2.
  • Mejora el estado físico: fortalece los músculos, mantiene flexibles las articulaciones y ayuda a que la persona se mantenga independiente durante más tiempo.
  • Mejora su capacidad para vestirse, limpiar, cocinar y realizar otras actividades diarias (si la persona está más en forma, será más fácil para ella llevarlas a cabo).
  • Ayuda a que se mantengan los huesos fuertes y reduce el riesgo de osteoporosis (enfermedad que debilita los huesos y los hace más propensos a romperse).
  • Mejora la cognición. Diversos estudios han demostrado que el ejercicio puede ralentizar el deterioro cognitivo.
  • Facilita el sueño.
  • Proporciona oportunidades para que haya interacción social y se reduzca la sensación de aislamiento.
  • Mejora la confianza, el estado de ánimo y aumenta la autoestima.
  • Previene las caídas. Las caídas es la principal causa de lesiones mortales y no mortales en los adultos mayores. Un tercio de las personas mayores de 65 años se caen cada año. Realizar una actividad física con regularidad mejora la fuerza y el equilibrio, y reduce el riesgo de sufrir caídas.

¿Qué dice la investigación sobre los beneficios del ejercicio en las personas con alzhéimer?

En el estudio EXERT, uno de los más grandes y rigurosos que se han llevado a cabo, participaron 300 adultos mayores con deterioro cognitivo leve amnésico. La investigación tenía como objetivo probar si, tras 12 meses de ejercicio, mejoraba o se protegía la capacidad cognitiva de las personas sedentarias.

Los pacientes fueron asignados al azar en dos grupos: uno en el que realizaban ejercicios aeróbicos y otro en el que se practicaban estiramientos. Ambos grupos hacían ejercicio cuatro veces por semana, durante unos 30 a 40 minutos al día.

Los del grupo aeróbico practicaban ejercicios con una intensidad moderada, mientras que los que hacían estiramientos hacían ejercicios con una intensidad baja.

Los resultados mostraron, desde el inicio, que en ninguno de los dos grupos hubo una disminución cognitiva. Todos los participantes en el estudio recibieron, además, un programa de socialización semanal.

Laura Baker, profesora de la Facultad de Medicina de Wake Forest y codirectora del EXERT, aseguró que lo fundamental es apoyar a las personas con deterioro cognitivo leve a que hagan ejercicio de forma regular. Este ejercicio, además, tiene que favorecer las relaciones sociales y estar supervisado.

¿Durante cuánto tiempo las personas con demencia en una etapa leve o moderada tendrían que hacer ejercicio?

El tiempo dependerá de cada persona. Sin embargo, el Departamento de Salud de EEUU recomienda por semana 150 minutos de actividad física moderadamente intensa. Lo que equivale a 30 minutos de actividad al día, durante al menos cinco días a la semana. Este periodo se puede dividir, a lo largo del día, en sesiones más cortas de 10 minutos cada una como mínimo.  Por ejemplo, un paseo de 30 minutos podría repartirse en un paseo de 15 minutos y luego dedicar otros 15 minutos a las tareas domésticas.

¿Qué factores se tienen que tener en cuenta para diseñar un plan de ejercicio?

El modelo FITT proporciona un modo sencillo para pensar en ejercicios adecuados para las personas con alzhéimer. A la hora de seleccionar esas actividades, hay que tener en cuenta la frecuencia, la intensidad, el tiempo y el tipo de ejercicio.

Frecuencia: Las pautas indican que la actividad aeróbica se debe realizar la mayoría de los días de la semana y la de fortalecimiento muscular, al menos, dos días por semana. Los adultos mayores deben llegar a este objetivo de forma gradual. Se puede comenzar con uno o dos días la primera semana hasta llegar a la mayoría de los días.

Intensidad: El ejercicio se debe realizar con un nivel de intensidad de moderado a vigoroso. Cualquier actividad que requiera un esfuerzo similar a caminar a paso ligero se considera de intensidad moderada.

Tiempo: La actividad aeróbica se debe practicar durante un mínimo de 150 minutos por semana. Además, se realizarán ejercicios de fortalecimiento muscular dos días a la semana.

Tipo de actividad: Las pautas recomiendan que las personas desarrollen actividades tanto aeróbicas como de fortalecimiento muscular. Las personas con alzhéimer deber seguir un programa que incluya: actividades aeróbicas, ejercicios de fuerza, equilibrio y flexibilidad.

Entre las actividades aeróbicas, se encuentran: las máquinas de pesas, ejercicios usando el peso corporal, como las flexiones, el tai chi y el yoga, entre otros.

Entre los ejercicios para mejorar el equilibrio, están: pararse sobre un pie, caminar con el talón hacia la punta o la elevación de los dedos.

¿Qué tipo de actividades podría realizar una persona con alzhéimer?

A la hora de seleccionar los tipos de actividades que puede realizar una persona con alzhéimer es preciso tener en cuenta sus gustos y el tiempo que va a poder llevarlas a cabo.

Es importante no olvidar ambos factores porque los beneficios de cualquier tipo de ejercicio desaparecen cuando se deja de practicar.

Antes de hacer ejercicio se debe calentar y después de practicarlo, enfriar. Esta medida también hay que adoptarla con los estiramientos, que ayudan a mantener la flexibilidad de las articulaciones. Calentar sirve para preparar el corazón y enfriar, para ralentizar el ritmo.

  • Jardinería. Se trata de una actividad que brinda la oportunidad de estar al aire libre y que se puede adaptar a la movilidad que presenta la persona en las distintas fases del alzhéimer. Podría desempeñar una actividad de más esfuerzo, como cortar el césped, o desarrollar otra que requiera menos energía, como podar. La jardinería puede fortalecer los músculos y mejorar la respiración.
  • Juego de bolos o petanca. Algunas personas pueden conservar las habilidades para jugar a los bolos o a la petanca. Pueden jugar en centros de ocio o en los parques. En muchas ciudades se organizan partidas al aire libre.
  • Bailar. La danza puede variar mucho: están los bailes en pareja u otras actividades más improvisadas, en las que se utilizan cintas, globos o pelotas. El baile también se puede practicar sentado. Se trata de una actividad muy social y divertida. Puede aumentar la fuerza, la flexibilidad, la agilidad, la estabilidad y reducir el estrés.
  • Ejercicios sentados. Las personas con demencia pueden beneficiarse de practicar ejercicios sentados. Es conveniente hacerlos con la supervisión de un instructor o mientras se siguen en un vídeo. Estos ejercicios ayudan a mantener o desarrollar la fuerza muscular y el equilibrio. Se puede practicar: la marcha; girar la parte superior del cuerpo de lado a lado; levantar los talones y los dedos de los pies; levantar los brazos hacia el techo; levantar el brazo y la pierna opuestos; doblar las piernas; aplaudir bajo las piernas; andar en bicicleta; hacer círculos con los brazos y pasar de estar sentado a de pie.
  • Nadar. Bajo supervisión, esta actividad puede ser recomendable para personas con demencia. Algunas personas encuentran la sensación de estar en el agua reconfortante. Esta actividad puede mejorar el equilibrio y reducir el riesgo de caídas.
  • Tai chi. Se trata de una forma suave de arte marcial chino que combina los movimientos simples con meditación. Su objetivo es mejorar el equilibrio y la estabilidad para mantenerse ágil y reducir el riesgo de caídas.
  • Caminar. Esta actividad se puede adaptar a la capacidad de la persona. Algunos centros de ocio organizan paseos en grupo con el apoyo de un guía, por lo que también se puede convertir en una actividad social.

Referencias:

-Exercise and Alzheimer’s Disease. Harvard Medical School

-Physical activity and the risk of dementia. Alzheimer’s Society.

-Effects of physical activity and exercise on the cognitive function of patients with Alzheimer disease: a meta-analysis. BMC Geriatrics

-A mental Workout. Exercise may lower risk for cognitive decline. Alzheimer’s Association

Fecha de publicación: 8 febrero 2024

CONDICIONES DE USO DEL SERVICIO

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc. que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

¿TE AYUDAMOS?

Estamos a tu lado para ayudarte a buscar soluciones que se adapten a ti y a tu familiar.

01

Residencias mayores

Estancias temporales y permanentes con equipo médico propio para que tu familiar esté siempre bien cuidado.

02

Centros de día

Con servicios de estimulación cognitiva y física y un programa amplio de actividades adaptadas a personas mayores.

03

Servicios a domicilio

Amplia oferta de servicios de especialistas a domicilio para que tu familiar esté en las mejores manos: cuidadores, fisioterapeutas, enfermería…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

* Campos obligatorios

Artículos relacionados