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El edadismo está más generalizado que el sexismo y el racismo

El Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones pone de manifiesto la importancia que tienen las relaciones entre personas de diferente edad para acabar con este tipo de discriminación

    El edadismo está tan arraigado en la sociedad en que vivimos que no nos damos cuenta de que está más generalizado que el sexismo y el racismo. Un antídoto para luchar contra este tipo de discriminación, debido a la edad, es relacionarse con personas de otras generaciones. De la mano de la directora de CONFEMAC (Confederación Estatal de Mayores Activos), María José Sánchez Morilla, entenderemos mejor las implicaciones del edadismo y lo mucho que puede enriquecer mantener relaciones entre personas de diferente edad. Esta es nuestra manera de sumarnos al Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones.

    ¿Qué es el edadismo?

    La discriminación que sufre la persona mayor simplemente por el hecho de tener más edad. Además de ser una forma de discriminación muy normalizada, crea un caldo de cultivo idóneo para que se den otras situaciones de abuso y maltrato a este colectivo. Es decir, el edadismo provoca una imagen distorsionada y, por supuesto, irreal del envejecimiento. De esta manera, se perpetúan los estereotipos negativos sobre las personas mayores, que se traducen en actitudes inadecuadas y empobrecedoras, tanto en las relaciones familiares como en las prácticas profesionales, impidiendo percibir en muchas ocasiones la diversidad de este colectivo y su consideración como una etapa y un momento de crecimiento y desarrollo.

    Según “El informe mundial sobre el edadismo”, publicado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el año 21, la discriminación por motivos de edad puede estar ahora mismo más generalizada que el sexismo y el racismo.

    ¿Cómo perjudica el edadismo al adulto mayor?

    Cuando tratamos a las personas mayores de forma diferente por razón de su edad, las estamos discriminando, y eso afecta de manera negativa a todos los aspectos de su vida. El edadismo los considera personas dependientes, débiles, torpes, sedentarias, improductivas. ¿Y qué provoca esto?

    • Infantilización: tratarles, por ejemplo, como si fueran niños.
    • Ignorar su opinión: Al considerar, erróneamente, que todas las personas mayores, al envejecer, pierden su capacidad de aprendizaje y de adaptación al mundo, tendemos a dejarles fuera de las conversaciones o de las decisiones. Caemos en el error de hacerlos más dependientes. Les gestionamos las situaciones sin explicarles qué tienen que hacer para llevarlas a cabo, privándoles de la oportunidad de seguir siendo autónomos. Y esto lo vemos reflejado, por ejemplo, en el uso de las nuevas tecnologías. Muchas veces, no saben realizar algo con el móvil y nos preguntan cómo se hace y, automáticamente, les decimos: “trae, que te lo hago yo”. Así, les estamos limitando.
    • En otras ocasiones, hacemos que pierdan el control de sus bienes y propiedades. O se les prohíbe tener una nueva pareja o se les impone tener que pasar el tiempo repartido en las casas de los diferentes hijos porque han enviudado o necesitan cuidados.

    Podríamos pensar que el edadismo solo se da en las relaciones informales, pero no es así: también se produce en el funcionamiento de la sociedad. Ocurre en la consulta médica, en el banco, en el trabajo, en la etapa más temprana de la jubilación. Se refleja en los medios de comunicación.

    Al final, son comportamientos que tenemos completamente aceptados y repercuten negativamente en el desarrollo de la persona. Hasta el punto de que el propio adulto mayor se convierte en autoedadista, y esas actitudes le terminan pareciendo normales. Si la persona se queda viudo o viuda, especialmente, cuando se trata de la mujer, le parece normal que el hijo gestione sus asuntos económicos y le prive de asumir esa responsabilidad.

    ¿El edadismo puede conducir al maltrato?

    Nuestra confederación, desde el año 2019, gestiona el teléfono contra el abuso y maltrato a las personas mayores, el único a nivel nacional, que atiende, orienta y asesora ante posibles casos de maltrato de una persona mayor. Todas estas situaciones que hemos abordado antes pueden considerarse una forma de maltrato.

    La mayoría de las consultas que recibimos son por maltrato psicológico que, principalmente, se producen en el ámbito familiar, donde es más frecuente. De los 2.650 casos que hemos atendido (desde el año 2019 a la actualidad) se han dado 2.057 situaciones en el ámbito familiar y en residencias de personas mayores, 416.

    ¿Qué podemos hacer para que evitar estos abusos?

    Entre las medidas que podríamos tomar, la principal es la concienciación social. Entender que el hecho de cumplir años no debe restar derechos, y que las personas mayores deben seguir siendo ciudadanos de pleno derecho.

    Otra de las medidas, es la formación de los profesionales que trabajan con personas mayores para que sepan cómo detectar, lidiar y derivar a los organismos competentes ciertas situaciones que no deben pasarse por alto. Situaciones que no son normales, que son maltrato. Y, sobre todo, la coordinación entre las instituciones que trabajan con este colectivo.

    También es primordial que las personas mayores sepan poner límites, que se “vacunen” contra el maltrato, es decir, que reconozcan y ejerzan sus derechos.

    ¿Me podrías poner un ejemplo sobre la importancia de formar a los profesionales que tratan con personas mayores?

    En ocasiones, nosotros recibimos en el teléfono denuncias de personas que están sufriendo una situación de maltrato que se podría paliar desde el ámbito de los servicios sociales. Las principales situaciones de maltrato se dan en el domicilio y, además,  son provocadas, principalmente, por parte de la familia más cercana, en la mayoría de las ocasiones, por los hijos. Muchas veces, a los profesionales de servicios sociales se les escapan estas situaciones, no saben cómo actuar, no saben cómo coordinarse con Fiscalía, Policía Nacional o con entidades como la nuestra. Como la persona mayor, el padre o la madre, no quiere denunciar a su hijo, los servicios sociales, a veces, aseguran que no pueden hacer nada. Esa respuesta se suele dar por desconocimiento y, nosotros, en cambio, ofrecemos esa orientación. Les explicamos cómo pueden actuar.

    ¿Qué debe hacer alguien cuando es testigo, en ese momento, de que una persona mayor está siendo víctima de una situación de abuso?

    Llamar al 112. Emergencias recibe la demanda y se coordina con el organismo que proceda para que un responsable acuda al domicilio de la persona. Si alguien es testigo de una situación de abuso, debe actuar rápidamente.

    Antes has comentado que una persona debe aprender a poner límites para evitar que abusen de ella. ¿Podrías ponerme algún ejemplo?

    El cuidado de los nietos. La mayoría de las personas mayores que tienen nietos y cuidan de ellos lo hacen con la mejor de las voluntades. Lo que ocurre es que muchas veces no son capaces de poner límites y pasan de cuidar a los nietos a ser esclavos de esa responsabilidad ¿Cuándo tendrían que poner un límite? Cuando, por ejemplo, dejan de asistir a actividades que les gustan para quedarse con los nietos, como ir a una excursión.

    Entonces, deben sentarse y conversar con los hijos y recordarles que también tienen unas necesidades como personas, y que quieren seguir cubriéndolas.

    Hay nietos que entran en casa de los abuelos a las siete de la mañana y salen a las nueve de la noche. Y eso, un día y otro y otro y otro, quema.

    ¿Cómo contribuye la brecha digital al edadismo?

    La brecha digital no hace nada más que acentuar el edadismo. Las personas mayores no han nacido con un móvil debajo del brazo. Intentan subirse al carro de un mundo en el que la actual forma de relacionarse no tiene nada que ver con la que tenían en su época. En un momento, la era digital cambia el mundo en el que vivimos. Es muy difícil seguir ese ritmo cuando eres analfabeto digital y nadie hace nada por explicarte cómo se deben hacer este tipo de cosas.

    Este desconocimiento limita a las personas mayores para casi cualquier acto de su vida cotidiana, como puede ser pedir una cita con el médico, dirigirse a un organismo, como la agencia tributaria, hacer cualquier gestión con el banco o, incluso, comunicarse con su propia familia.

    Ante esta situación, CONFEMAC organiza talleres de modernización digital con diferentes niveles, que van desde encender y apagar un teléfono móvil o una tablet hasta solicitar la firma digital y operar con ella. Son talleres de 15 y de 20 horas. El año pasado hemos organizado unos 30 grupos. Contamos con mayores voluntarios para iniciar a otras personas mayores. Les enseñamos cómo poner un mensaje por WhatsApp, cómo mandar un audio, cómo hacer una foto, cómo enviarla o cómo grabar un vídeo.

    Si una persona no cuenta con un taller presencial en su localidad ¿qué puede hacer?

    Juntarse con un grupito de gente y llamarnos. Organizamos talleres de forma privada cuando no tenemos fondos para hacerlos gratuitos. Nos pueden pedir un presupuesto y, si lo aceptan, se imparte el curso. Nos adaptamos a las necesidades y al nivel del grupo.

    ¿De qué forma la relación intergeneracional puede ser un antídoto contra el edadismo?

    El hecho de conocerse hace que se rompan todos esos mitos y estereotipos que se han creado alrededor de las personas mayores. Actualmente, nos relacionamos de forma muy homogénea: los niños con los niños, los adolescentes con los adolescentes, los adultos mayores entre sí. Es primordial, generar un espacio en el que se rompa esta barrera, en el que todos se conozcan y se relacionen porque eso va a contribuir a entender la vejez como una etapa de la vida. De esta forma, se acabará con el concepto distorsionado que hemos generado alrededor de las personas mayores.

    ¿Este tipo de relación qué aporta al adulto mayor?

    Le aporta una visión real sobre cómo son otras generaciones, porque también las personas mayores tienen una imagen sesgada, sobre todo, de los adultos y de los jóvenes.

    Le aporta, también, seguir sintiéndose válido y útil en la sociedad, al poder aportar su visión, su historia, su conocimiento. Seguir estando activo fomenta el crecimiento personal.

    Por ejemplo, tenemos un programa con alumnado de universidad y de ciclo formativo. En este proyecto las personas mayores transmiten su experiencia en el emprendimiento laboral. Cómo fueron sus inicios, qué situaciones tuvieron que solventar. La gente más joven los escucha atentamente, les piden consejos, orientación. Y ellos se sienten útiles.

    Cuando los mayores comprueban que su experiencia les motiva, que son capaces de encender la llama de un motor que está a puntito de arrancar, no sabes la gratitud que nos transmiten, la sensación de felicidad que les proporciona haberse sentido útiles.

    -Y al joven ¿de qué forma le enriquece?

    Para mí, lo principal, quitarse de la cabeza esa visión negativa que tienen de la vejez. Tenemos talleres en los que reunimos a personas de diferentes generaciones: un grupo de gente joven con un grupo de gente adulta. Les juntamos y les proponemos un tema sobre el que conversar: sexualidad, igualdad de género… Los jóvenes se sorprenden de poder mantener una conversación y de llegar a un consenso con las personas mayores. Muchos piensan que, cuando tienen una idea en la cabeza, son incapaces de cambiarla.

    ¿Te gustaría resaltar algún otro proyecto del que os sintáis orgullosos?

    El programa “Mostrando otros horizontes”, en el que personas mayores voluntarias van a las aulas de los institutos para trabajar con los alumnos que tienen un rendimiento muy bajito y están en riesgo de exclusión social. Acuden para enseñarles una profesión. A medida que avanzan, los propios alumnos se dan cuenta de la necesidad de adquirir una serie de conocimientos vinculados con sus estudios.

    La experiencia es muy positiva porque se observa cómo el alumnado cambia de actitud. Cuando a ellos les interesa lo que están haciendo, no quieren que nadie les moleste. Y, en ese entorno, se les hace entender que, cuando están en clase, deben respetar al resto de los compañeros que quieren atender. Los profesores nos dicen que es tremendo el cambio de actitud que experimentan en clase estos jóvenes. Y, en muchas ocasiones, también nos han comunicado que han mejorado sus resultados académicos.

    Referencias:

    -Informe mundial sobre el edadismo. OMS

    -Confederación Estatal de Mayores Activos (CONFEMAC)

    Fecha de publicación: 29 abril 2024

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