Cuídate

Leve 11 junio de 2020

Dos recomendaciones para hacer frente a la muerte de un ser querido debido al coronavirus

Tener cerca a nuestros familiares y amigos mediante las RRSS y expresar las emociones

 

Muchas familias están de luto porque han perdido a un ser querido debido al coronavirus. Pero, por si este hecho no fuera suficientemente dramático, además no han podido enfrentarse a este dolor con un proceso habitual de duelo. Estas circunstancias les ha provocado un sentimiento de irrealidad. Nuestro psicólogo, Juan Luis Vera, analiza esta situación y nos proporciona dos consejos para poder hacerle frente.

La pandemia originada, a raíz del Covid 19, nos ha producido a todos, en general, un cambio radical en nuestro estilo de vida; un cambio muy fuerte y muy difícil de asimilar. Hemos encontrado establecimientos cerrados, calles vacías y hemos estado, desde hace semanas, confinados en nuestro domicilio, una situación que podría ser impensable hace poco más de dos meses, absolutamente, impensable e inaceptable para nosotros.

Todo esto, lo que nos genera, al final, es una sensación enorme de incertidumbre, de no saber qué va a pasar, de no saber cuándo va a acabar esto o cómo va a acabar. O de qué manera se va a empezar a reducir todo esta situación dramática. Unido a ello está la ansiedad que muchas personas podemos tener por estar en casa de manera constante sin poder salir, sin poder hacer nuestra vida normal.

Aparte de todo esto, una de las situaciones más dramáticas que estamos viviendo es la cantidad, el número tan elevado de fallecimientos que está produciendo esta pandemia. Fallecimientos en unas circunstancias que, además, dificultan mucho realizar el proceso de duelo.

Evidentemente cualquier pérdida de un ser querido es complicada, es difícil de manejar y acarrea una serie de emociones muy intensas, como tristeza, dolor, rabia, añoranza de nuestro ser querido.

Lo que ocurre es que las circunstancias en las que se producen en la actualidad estas pérdidas, sean o no causa del Covid 19, hacen que sea mucho más difícil de manejar este duelo. Especialmente, porque no podemos acompañar a nuestro ser querido en los días o semanas o, incluso, en los meses previos al fallecimiento.

No podemos estar a su lado, tanto por el confinamiento propio, como por el hecho de que tal vez esté hospitalizado, tal vez se encuentre en una residencia. Y nosotros no vamos a poder estar ahí para acompañarle, con lo cual nos queda una sensación de impotencia, de ansiedad, de no saber qué está ocurriendo, aunque nos informen.

Probablemente, para un familiar que no sabe, que no está viendo a su ser querido, va a ser  insuficiente toda la información que reciba y siempre va a tener el nivel de angustia, ese nivel de alerta hasta que recibe esa llamada, hasta que consigue contactar.

Sentimiento de culpa

Hay un nivel de alerta que, difícilmente, se puede evitar porque es natural, y esto incluso puede llegar a provocar a la persona sentimiento de culpa. No es que seamos culpables, no lo somos, pero podemos sentirnos culpables por no estar ahí.

Si llega el momento del fallecimiento, igualmente, no vamos a poder estar junto a nuestro ser querido, no vamos a poder darle un abrazo, no vamos a poder cogerle la mano; algo que es tan esencial para nosotros, probablemente, no vamos a poder hacerlo.

Y, posteriormente, tampoco va a haber un funeral en el que compartamos con nuestra red de apoyo las emociones y la despedida de ese ser querido.

Muchas personas nos están diciendo en estos días: “es que no me creo que realmente haya ocurrido”, me decía literalmente una persona hace una semana.

“Es que perdí a mi padre hace una semana y todavía no doy crédito, todavía no creo que sea verdad, no sé cómo voy a superar esto”. Y, efectivamente, tiene razón en el sentido de que no ha podido acompañar a su ser querido en esos momentos previos, en ese momento del fallecimiento y en esa despedida posterior a través del funeral.

El no haber podido participar en todos esos momentos hace que no hayamos vivido esas situaciones

¿Qué podemos hacer ante esto?

Es difícil dar pautas que sirvan para todo el mundo, pero sí podemos apuntar un par de ideas que pueden ser de ayuda:

Una de ellas es que, aunque no tengamos cerca nuestra red social (físicamente no podemos ver a nuestros amigos, no podemos ver nuestras a familias debido al confinamiento), sí podemos utilizar las redes y la tecnología para ello. Una llamada, o mejor aún, una videoconferencia en la que nos veamos o bien un grupo, a través de WhatsApp o de otra aplicación de mensajería instantánea, en el que podemos incluir a la familia y compartir. Que sea un grupo en el que compartir fotos, vídeos, recuerdos, anécdotas de este ser querido que ya no está, porque eso nos va a ayudar a dar esa sensación de realidad que no nos han permitido las circunstancias, así vamos a poder ir aceptando la pérdida.

Y, por último, y muy importante también: expresemos nuestros sentimientos, no los ocultemos. A veces, no queremos expresar cómo nos sentimos, no queremos llorar porque tenemos miedo que las personas que tenemos alrededor, tal vez, una persona mayor que cuidamos en casa, tal vez nuestros hijos… sufran más.

Nos da miedo hacerles sufrir si nosotros nos venimos abajo y, sin embargo, qué hay más humano que llorar por un ser querido que ya no está, qué hay más humano y más necesario que hablar de ese ser querido, aunque acabemos en lágrimas porque, probablemente, todos lo necesitamos.

Compartir, a través, de las redes sociales, de la telefonía, los sentimientos, las emociones y permitirnos expresarlos; permitirnos sentir las emociones que son normales, absolutamente normales en este momento.

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