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Dormir más de nueve horas: nuevo diagnóstico

Este hábito ayudará a los médicos a identificar a los pacientes con más riesgo

Cada vez existen más investigaciones que tratan de identificar nuevos signos que sirvan para diagnosticar la demencia en una etapa más temprana. El último ha sido llevado a cabo por Sudha Seshadri, del Boston University School of Medicine Alzheimer’s Disease Center (El Centro para la enfermedad de Alzhéimer de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston) quien, tras analizar a los participantes del Framingham Heart Study (Estudio del Corazón de Framingham), averiguó que las personas de 65 años en adelante, que regularmente dormían más de nueve horas al día, cada noche, tenían el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzhéimer en los próximos diez años, cuando se les comparaba con aquellos que dormían menos de nueve horas por noche. Seshadri afirmó que estos largos periodos de sueño podrían ser un signo de sufrir una depresión.
 
Los investigadores analizaron los datos de 2.457 participantes del estudio Framingham, quienes explicaron cuáles eran sus hábitos de sueño. Tras un seguimiento de diez años, a 234 de los participantes se les diagnosticó demencia. Una vez revisadas las respuestas relacionas con sus hábitos de sueño, los investigadores hallaron una correlación estadísticamente significativa entre los que informaron que dormían más de nueve horas cada noche. En este grupo también se observó que el volumen de su cerebro era más pequeño y su función ejecutiva más pobre. Es decir, estos pacientes tenían más problemas para analizar lo que querían y planificar cómo podían conseguirlo.
 
Los investigadores también averiguaron que los participantes, con un bajo nivel de estudios y que dormían más de nueve horas cada noche, tenían seis veces más riesgo de ser diagnosticados de demencia en diez años, que las personas que dormían menos. El estudio ha sido publicado en la revista científica Neurology.
 
Según Seshadri, la principal autora del estudio, “está ampliamente aceptado que la educación puede retrasar la aparición de la demencia clínica”. Sin embargo –continúa Seshadri– se desconoce si la causa de que los pacientes con una formación mayor tengan un menor riesgo de desarrollar demencia, está asociada a la situación económica o a que los cerebros de las personas más formadas tienen más sinapsis (mecanismos que se establecen entre dos o más neuronas para poder comunicarse y transmitir así un impulso nervioso, con el fin de poder coordinar una función del organismo).
 
Los resultados sugieren que dormir más es un síntoma y no la causa que provoca los cambios en el cerebro que se producen con la demencia. Por lo que los familiares no deberían intentar despertar antes a sus seres queridos, afirma Seshadri.
 
Sin embargo, estos signos sí servirán para realizar un diagnóstico temprano de la patología. “En la demencia, las personas pueden ser víctimas de sufrir abusos, antes de que esta enfermedad sea diagnosticada. Ellos pueden terminar siendo víctimas de una situación que puede poner en riesgo su seguridad. Los pacientes no se dan cuenta de que, aunque sean capaces de conducir un coche o de vivir solos en su casa, sin embargo no pueden responder a algo inesperado. Poder reconocer precozmente los signos de la enfermedad, puede facilitar que las personas accedan a los servicios y a las opciones disponibles de tratamiento que podrían protegerles ante situaciones peligrosas”, afirma Seshadri.
 
Los datos sugieren que dormir más puede ser un marcador biológico de neurodegeneración, especialmente, en aquellos pacientes con una baja educación. Informar sobre la duración del sueño es un dato fácil de recoger, lo que aumenta su utilidad para detectar esta enfermedad entre los médicos de atención primaria.
 
Aquellos pacientes, que informen a su médico de que duermen mucho por la noche y de que sufren trastornos cognitivos, podrían ser derivados para hacerles urgentemente más pruebas. “Por lo tanto” –afirma uno de los investigadores– informar sobre la duración del sueño podría ser una herramienta útil para ayudar a predecir el riesgo de sufrir demencia en el plazo de diez años”.
 
The Framingham Heart Study es el estudio epidemiológico, de EEUU, que lleva más tiempo en marcha. Comenzó en Framingham, en 1948. En un principio, el objetivo de esta investigación fue identific ar los factores que contribuían a que se desarrollaran las enfermedades cardiovasculares, durante un largo período de tiempo en un gran grupo de participantes que aún no la había desarrollado. También se estudian otras patologías, como la demencia. Actualmente, ya se ha incorporado la tercera generación de participantes, los nietos de los primeros voluntarios.

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