Cuídate

Moderada

Para cuidar bien a los demás hay que cuidarse

Síndrome del cuidador

Cuando Sandra se tuvo que encargar de cuidar de su madre lo vivió como una obligación. Una obligación con la que ella quería cumplir porque le proporcionaba la satisfacción de poder devolver a su madre una parte del sacrificio que ella le había dedicado. Y, además, la posibilidad de comprobar si estaba a la altura de sus principios, esos pilares internos con los que ella sostenía su vida. A medida que la demencia de su madre fue avanzando, la tarea se fue haciendo más y más absorbente, mientras sus hermanos miraban hacia otro lado.

Cada vez que venían a verla, Sandra albergaba un profundo resentimiento hacia ellos. Su mayor satisfacción se la daba su madre cuando no les hacia ningún caso.  Pero aquella alegría se volvía en su contra al ser  incapaz de pedirles a ayuda, y ellos, desde luego, nunca contemplaron la idea de ofrecérsela.

Un día, su madre sufrió una crisis y tuvo que ser ingresada en el hospital. Y allí descubrió que ella padecía el síndrome de cuidador. Se lo diagnosticó la hija de la señora que compartía habitación con su madre. El test de Zarit con 22 preguntas se lo confirmó.

Tras el sobresaliente que obtuvo en la categoría de “cuidadora quemada”, no le quedó más remedio que entregarse a Google y descubrir que su caso era muy habitual. De hecho su vida estaba perfectamente reflejada en la descripción de este síndrome que hacia La Conferederación Española con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE).
 
-¿Qué es el síndrome del cuidador?

Se define como un cansancio emocional que incapacita al cuidador para ofrecer la ayuda que necesita el paciente hasta el punto de llegar a sentir indiferencia por él.
 
-¿Cuáles son las primeros síntomas? Según la web estadounidense WebMD:

1. Aislarse de los amigos, familiares y otras personas queridas.
2. Pérdida de interés por aquellas actividades con las que antes disfrutaba.
3. Sentirse triste, sin esperanza y desamparado.
4. Cambios en el apetito y en el peso.
5. Cambios en los patrones del sueño.
6. Más facilidad para caer enfermo.
7. Deseos de hacerse daño o de hacérselo a la persona que cuida.
8. Agotamiento emocional o físico.
9. Irritabilidad.

 -¿Qué es lo que provoca este síndrome?

El agotamiento físico y mental que puede llevar a producir esta tarea. Los cuidadores, a menudo, están tan ocupados con la labor de cuidar a una persona que descuidan su propia salud emocional, física y espiritual.
 
-Otros factores que pueden llevar hasta este estado de agotamiento:

  1. Expectativas poco realistas. Hay que cuidadores que esperan que su familiar mejore por el hecho de que ellos le están proporcionando los mejores cuidados.
  2. Falta de control. Tener dificultades económicas y de recursos o fallar en la planificación, gestión y organización de las actividades que conlleva el hecho de cuidar, lo que puede provocar una fuerte frustración en el cuidador.
  3. Algunos cuidadores se imponen cargas irrazonables, concentrando todo el peso de esta responsabilidad.
  4. Otros factores. Muchos cuidadores no son conscientes del desgaste que implica su labor y, finalmente, se agotan

5 Comentarios

  • Tengo 64 años. Llevo 40 años cuidando, en solitario de mi esposo con esclerosis multiple, ahora tetraplejico. Su familia no ha querido saber nada, pero sí le saben hacer la pelota, darle a entender que le quieren mucho cuando viene alguno a verle, una vez al mes, en algún parque. Hicieron lo imposible por hacerme creer que la culpa de ese desapego era mía. Me di cuenta de que era una estrategia para no tener que involucrarse. Mis dos hijas vienen una vez a la semana a comer y se van con la mesa puesta. Dicen que estoy siempre triste y doy asco. Tampoco se involucran y yo no tengo familia en que apoyarme. Estoy quemada, sin ilusiones, sin alegría y desesperanzada. Siento que no sé relacionarme con la gente y ya no me quedan esperanzas. Me siento en un ataúd compartido con mi marido que sólo se preocupa de sí mismo. No le importan mis dolencias físicas no psíquicas mientras yo sea su mayordomo las 24 horas.

  • Tanto mi hermano como yo padecemos este mal. Pero sobre todo el, que siendo hombre, se ve imposibilitado en atender a mi madre en aspectos de higiene. Yo lo he apoyado, sin embargo mis hermanas no lo comprenden y ahora me recriminan que en todo le doy la razón, incluso me han ofendido diciéndome que soy una arrastrada, como vulgarmente decimos.

  • Es algo que vivo indirectamente a través de un familiar y es muy duro. Me pregunto qué se puede hacer para ayudar al cuidador

  • Se perfectamente de lo que hablan, lo vivo desde hace 3 años y medio con mi esposo, el tuvo un ACV Hemorrágico por hipertensión en la zona témporo parietal izquierdo. Actualmente mi esposo está a un 95% recuperado pero aún le queda la secuela del dolor en toda la parte derecha que se intensifica en las épocas de invierno. Pero bueno, uno saca fuerzas de donde menos nos imaginamos con tal de ver a nuestro ser amado salir adelante, verlo sano, verlo feliz. No termino sin antes agradecer al Eterno Bendito, porque con Él, todo es posible.

  • Confirmo lo escrito en esta pagina, soy la cuidadora de mi madre y no es nada facil, y es un sufrimiento profundo y que ocupa todo nuestro ser
    Pero que hacer cuando los hnos no quieren reaccionar envolviendonos en una horrible soledad
    Gracias por su articulo me ha hecho bien de saber que lo que siento es fruto del cuidado que le doy A mi madre

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