Cuídate

Moderada

Colorear no es solo un juego para los niños

Meditación activa

Laura recuerda que un día de camino a por el pan, se quedó mirando el escaparate de una librería. “Libros de colorear para adultos”, así se titulaba uno de los ejemplares. La verdad es que no lo había vuelto a practicar, pero de pequeña le gustaba mucho colorear. No se le daba bien dibujar, pero tenía gusto para combinar los colores, y unos pinturas muy buenas que todavía conservaba: las cuidó tanto… Pasaron otros cuantos días hasta que se decidió a entrar a preguntar. La verdad es que le daba vergüenza. “Lo siento, se nos han acabado. Pero la próxima semana recibiremos más. Es lo que más vendemos”, le explicó la dependienta. Laura se quedó helada, resulta que había muchas más personas como ella.
 
Sorprendentemente, existe todo un fenómeno alrededor de estos libros.  Una de las autoras, Joanna Basford, ha conseguido que su texto, El jardín secreto, que cuenta con exquisitos dibujos a tinta, se haya convertido en un éxito de ventas. Desde que se publicó, en el 2013, ha vendido más de 1,4 millones de ejemplares en 22 idiomas.  Parece ser que la era digital está devolviendo el placer por volver a hacer cosas con nuestras propias manos. Y colorear se ha convertido en una de las actividades favoritas.
 
Este hobby puede ser el primer paso para alcanzar el significado de una de las palabras de moda: “minfulness”, que en español se ha traducido por atención plena. Esta práctica consiste en prestar atención de manera consciente a la experiencia que estamos viviendo en un momento concreto. Marcos Waldman, uno de los principales expertos en el mundo sobre comunicación, espiritualidad y el cerebro, señala que la meditación activa consiste en que fijemos la atención en tareas sencillas y repetitivas. Si nos concentramos en estas actividades, remplazamos los pensamientos negativos por lo que estamos haciendo en ese momento, lo que nos proporciona una sensación de paz. Este tipo de tareas son especialmente útiles para las personas que tienen problemas para conseguir, mediante la meditación, el estado de concentración necesario. Según la revista Psychologies, cuando coloreamos, la acción repetitiva de pintar hace que nuestro cerebro se concentre en lo que estamos haciendo. Durante ese periodo, se eliminan la preocupaciones, disminuye la ansiedad y la depresión y, por tanto, mejora el estado de ánimo.  Además, esta actividad favorece el sueño, mejora la motricidad y socialización. Y lo mismo ocurre con otras actividades, como la costura y hacer punto.  De hecho, cada vez existe un mayor interés por estas labores.
 
Un estudio reciente de la Universidad de San Francisco ha señalado que las personas que practican actividades creativas fuera del trabajo no solo son capaces de manejar mejor el estrés, sino que su rendimiento laboral también mejora. Las actividades creativas proporcionan una sensación de dominio paulatino de la técnica y, por lo tanto, de control. Pero, además, las personas pueden descubrir a través de ellas aspectos sobre sí mismos que desconocían y que pueden influir en su productividad. Empresas, como Zappos, animan a sus empleados a que llevan sus obras para decorar las oficinas.

Laura se compró el libro y, cuando su madre se echaba la siesta, aprovechaba para acabar sus mándalas -dibujo complejo, generalmente circular, que sirve como apoyo a la meditación-. Pero un día su madre la vio con sus pinturas y se quedó mirando.  Al día siguiente, Laura no le dijo nada, solo puso otro dibujo más sencillo sobre la mesa y unas ceras en el centro. Ahora, las dos dedican todas las tardes un rato a pintar. Y no son las únicas de la familia: acaba de unirse al club su sobrino.
 
 

 

 
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

* Campos obligatorios

Artículos relacionados