Cuídate

Moderada

Charlar 60 minutos a la semana reduce su agitación

La investigación demuestra que la atención basada en las preferencias del paciente es efectiva y ahorra costes

Como todos los jueves, Mercedes, cuando sale del trabajo, se dirige a la residencia en la que se encuentra su madre, afectada por una demencia en fase severa. Cuando llega, suele ver siempre la misma imagen: una señora, residente como su madre, permanece sentada junto a su cuidadora, una mujer de unos 45 años que no para de mirar el móvil.

Esa escena la entristece mucho. Cuando entra en la habitación de su madre, le entran muchas más ganas de besarla y de acariciarla. De contarle todas aquellas cosas que le han pasado en el día. De hacerle sentir su cariño. Por eso, en su conversación, intenta buscar algo que a su madre le guste escuchar. A veces, incluso, se lo inventa

Sin saberlo, Mercedes está haciendo una de las mejores actividades para estimular a su madre. Según un estudio a gran escala, publicado en la revista PLOS Medicine, aumentar el número de interacciones sociales con una atención personalizada mejora la calidad de vida de las personas con demencia e, incluso, ahorra dinero.

Según investigaciones previas, muchas residencias dedican tan solo dos minutos al día a interaccionar socialmente con sus residentes. La investigación demostró que cuando se combina una hora por semana de interacción social con una atención personalizada, como charlar con los residentes sobre los asuntos que les interesan y tener en cuenta sus preferencias, mejora su calidad de vida y se reduce la agitación y la agresividad de las personas con demencia

La investigación, dirigida por la Universidad de Exeter, King’s College London y Oxford Health NHS Foundation Trust, incluyo a 847 personas con demencia, procedentes de 69 hogares de ancianos en el sur y norte de Londres y en Buckinghamshire. El ensayo duró nueve meses y comparó el programa WHELD, Wellbeing and Health for People with Dementia, con el tratamiento habitual, TAU. 

Para poder implementar WHELD, el personal de todos los centros residenciales, que participaron en la investigación, recibieron un programa formativo.

El ensayo duró nueve meses y comparó el programa WHELD, Wellbeing and Health for People with Dementia, con el tratamiento habitual, TAU.

En él les enseñaba a proporcionar un cuidado que priorizara los gustos del paciente, a interactuar socialmente con ellos y, además, se les informaba sobre el uso de los tratamientos antipsicóticos. Esta formación fue impartida por representantes del programa, que procedían de las mismas residencias, a los que se les había entrenado previamente.

El programa WHELD obtuvo unos beneficios estadísticamente significativos en la mejora de la calidad de vida de las personas que recibieron esta intervención. Los resultados también fueron positivos respecto a la mejora de la agitación y de los síntomas neuropsiquiátricos en general. Los beneficios observados fueron mayores en personas con demencia moderadamente grave. WHELD obtuvo, además, una reducción de costes en comparación con el tratamiento habitual.

La Dra. Jane Fossey, de Oxford Health NHS Foundation Trust, aseguró que “adoptar una atención focalizada en la persona consiste en conocer a cada residente, tratarle como un individuo, saber cuáles son sus intereses y preferencias, y reflejar ese conocimiento en cómo es atendido”.

El profesor Clive Ballard, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, precisó que “aunque hay muchas residencias excelentes, los estándares todavía varían enormemente. De hecho, de los 170 manuales de capacitación para cuidadores disponibles en el mercado, solo cuatro se basan en evidencias que realmente funcionan. Ese dato no es bueno, tiene que cambiar”.

“Hemos demostrado”- continuó Fossey- “que este tipo de intervención reduce la agitación y ahorra dinero. Implementarlo de forma general podría beneficiar a muchas personas”.

Mercedes ya ha empezado a trabajar en esta dirección. Para empezar ha comenzado a hablar con todas las auxiliares que atienden a su madre, explicándoles qué música le gusta escuchar, lo coqueta que ha sido siempre, lo mucho que le anima que le arreglen el pelo y que el chocolate para desayunar le vuelve loca. Detalles que lograrán que su madre todavía se sienta más a gusto.

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